
Por Medicina Responsable
20 de agosto de 2026La primera terapia génica para combatir enfermedades hereditarias del corazón infantiles está un paso más cerca de ser una realidad gracias a la investigación de un equipo de científicos australiano, que ha hallado una alternativa capaz de restaurar la función cardíaca en ratones. "Esto evitaría que los niños tengan que someterse a procedimientos quirúrgicos invasivos como trasplantes o mediante catéter, a medicación a largo plazo y a la necesidad de implantar dispositivos como marcapasos y desfibriladores para reparar o controlar su defecto cardíaco", ha explicado el grupo del Instituto de Investigación Infantil Murdoch (MCRI, por sus siglas en inglés).
Así, mediante un estudio publicado en la revista especializada Nature Cardiovascular Research, se ha comprobado, que "la administración de una copia sana del gen ALPK3 mediante una sola inyección ha revertido la enfermedad del músculo en tejido cardíaco de pacientes cultivado en laboratorio y en modelos de ratones". "Las variantes del gen ALPK3 pueden causar miocardiopatía, un grupo de enfermedades que afectan la capacidad del corazón para bombear sangre al resto del cuerpo, lo que provoca un agrandamiento del corazón y latidos cardíacos débiles e irregulares", han indicado, al tiempo que han expresado que "los pacientes con miocardiopatía, que afecta a unos 30 millones de personas, tienen un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca y muerte, y las opciones de tratamiento son limitadas".
Ante ello, se ha llevado a cabo este trabajo, que ha concluido también que la terapia génica "podría ayudar a corregir otras enfermedades cardíacas genéticas y no solo las causadas por variantes de ALPK3, como las afectadas por el gen MYH7 y las variantes truncadoras de TTN, la causa genética más común de miocardiopatía dilatada".
Estos resultados "representan el primer gran paso hacia la cura de las enfermedades cardíacas genéticas", ha asegurado el miembro del MCRI, el doctor James McNamara, quien ha añadido que estas "son la principal causa de muerte en todo el mundo". Junto a ello, ha indicado que "las formas genéticas de miocardiopatía son una de las principales razones por las que los niños necesitan trasplantes de corazón". Además, en este sentido, ha declarado que "si este éxito se traslada a los pacientes, la terapia génica podría convertirse en el primer tratamiento dirigido para diversas enfermedades cardíacas hereditarias, ofreciendo a las familias un futuro sin insuficiencia cardíaca progresiva ni la necesidad de un trasplante".
Para llegar a este conocimiento, McNamara y el resto de investigadores han creado un modelo preclínico de ratón con cardiomiopatía por ALPK3. "Al reintroducir la versión sana de ALPK3 mediante nuestra terapia génica candidata, reparamos la estructura de las células cardíacas enfermas y recuperamos la capacidad de bombeo de los corazones debilitados", ha explicado, tras lo que ha indicado que, "sorprendentemente", también se ha observado "que la terapia no solo previno la cardiomiopatía en ratones recién nacidos, sino que también revirtió por completo la enfermedad en ratones adultos".
"Este fue un resultado importantísimo, que nos sugiere que el corazón depende en gran medida de ALPK3", ha proseguido, para agregar que se han ampliado estos hallazgos recreando la enfermedad en tejidos cardíacos cultivados a partir de células madre creadas, a su vez, a partir de pacientes con la misma variación genética ALPK3 utilizada en los ratones. Según ha confirmado, "estos mini corazones cultivados en placa presentaban el mismo tipo de miocardiopatía que los pacientes con variantes del gen ALPK3". "Reemplazamos las copias defectuosas de ALPK3 con la versión sana y restauramos por completo la fuerza y el ritmo cardíaco normales en los mini corazones", ha concluido.
En este punto, el equipo de expertos ha utilizado la herramienta de inteligencia artificial (IA) 'Geneformer', para comprobar si las variantes hipotéticas causantes de enfermedades en otros genes también podrían corregirse restaurando la proteína ALPK3. Con ello, se ha observado que "ALPK3 estaba más estrechamente relacionado con la titina". "Dado que ALPK3 actúa como un interruptor de control de calidad para muchas proteínas cardíacas importantes, quisimos comprobar si el suministro de copias adicionales del gen sano podría garantizar que todos los componentes de la maquinaria funcionen correctamente, incluso en otros tipos de cardiopatías genéticas", ha ahondado McNamara, quien ha asegurado haber descubierto que "la adición de ALPK3 sano mejoró la contracción muscular en tejidos cardíacos de personas portadoras de titina truncada".
Con todo, el también integrante del MCRI, el profesor Enzo Porrello, ha manifestado que "se necesitan más estudios de seguridad antes de comenzar los ensayos en humanos". No obstante, "los resultados preclínicos nos han impresionado enormemente", por lo que se están buscando socios comerciales "para llevar esta terapia génica a ensayos clínicos en humanos", ha asegurado.