
Por Virginia Delgado
16 de julio de 2026Varios estudios realizados los últimos años han confirmado la relación del virus de Epstein-Barr (VEB), el causante de la mononucleosis o enfermedad del beso, con el desarrollo de la esclerosis múltiple. Sin embargo, las funciones exactas de este virus y la respuesta inmunitaria frente a él no han estado claros.
Ahora parece que sí pueden estarlo o, al menos, arrojar algo de luz, gracias a un estudio internacional publicado en la revista Science Translational Medicine que explica los mecanismos inmunitarios. Una explicación que puede ayudar a desarrollar nuevas terapias, antivirales y vacunas contra el Epstein-Barr.
Según informa la publicación, los científicos investigaron la respuesta de las células T CD4 + al VEB en individuos con esclerosis múltiple, y descubrieron que estas células reaccionaban principalmente contra componentes de las partículas virales del virus en su fase lítica (infecciosa) y no en la fase de latencia, como se pensaba. Además, descubrieron la terapia basada en anticuerpos anti-CD20 redujo las respuestas de las células T al virus en 2,5 veces en dos cohortes de 69 pacientes y eliminó casi por completo la excreción viral en la saliva.
“Estos resultados amplían la visión del papel del virus en la esclerosis múltiple. Quizá el aspecto más interesante para un neurólogo clínico sea que este trabajo ofrece una explicación biológica adicional de por qué las terapias dirigidas frente a las células B han demostrado una eficacia tan notable en la esclerosis múltiple. Como clínicos, llevamos años comprobando la extraordinaria eficacia de las terapias dirigidas frente a las células B, especialmente los anticuerpos anti-CD20. Este estudio no demuestra que se deba al control del VEB, pero refuerza la hipótesis de que la interacción entre el reservorio del virus en los linfocitos B y la respuesta inmunitaria podría constituir una pieza importante de la enfermedad y merece seguir investigándose”, ha manifestado a Science Media Centre España (SMC), la doctora Ana Belén Caminero, coordinadora del Grupo de Estudio de Esclerosis Múltiple y Enfermedades Neuroinmunológicas Relacionadas (
) de la Sociedad Española de Neurología y jefa de Sección de Neurología del Complejo Asistencial de Ávila El doctor Pablo Villoslada, jefe del servicio de Neurología del Hospital del Mar (Barcelona) y director del programa de Neurociencias, ha indicado a Science Media Centre España (SMC) que estaba demostrado que el EBV en fase de latencia es un factor de riesgo e incluso etiológico en la esclerosis múltiple. “En este caso, la respuesta preferente ha sido contra el EBV en fase lítica, lo que puede sugerir una mayor memoria inmunológica contra el EBV en las personas que después desarrollaron esclerosis múltiple. Además, los fármacos actuales frente a la EM disminuyen esta respuesta, sugiriendo que este podría ser un mecanismo que media su eficacia”, ha señalado.
En cuanto a las limitaciones del estudio, la doctora Celia Oreja-Guevara, jefa de sección de Neurología del Hospital Clínico San Carlos, coordinadora del Centro de Referencia (CSUR) de Esclerosis Múltiple e investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos (IdISSC), ha comentado a SMC que solo se ha estudiado la respuesta periférica al virus y no la del sistema nervioso central y solo se ha demostrado en saliva. “Además, no se han probado todos los tratamientos posibles y no se ha correlacionado la respuesta al virus de Epstein-Barr con la mejoría clínica”, ha concluido.