
Por Virginia Delgado
22 de enero de 2026Un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel), publicado en Science Advances, ha descubierto por qué algunos tumores se vuelven más agresivos con el tiempo y genéticamente inestables.
Los investigadores han explicado que los mismos mecanismos que impulsan el crecimiento rápido del cáncer, los denominados superpotenciadores, pueden dañar físicamente el ADN, causando roturas y, por tanto, llegando a desestabilizarlo y a hacerlo más frágil. Unas fracturas que pueden repetirse y, junto a las reparaciones, hacer que estas regiones sean más propensas a acumular mutaciones con el tiempo.
La investigación, ha sido dirigida por el estudiante de doctorado Osama Hidmi bajo la dirección del profesor Rami Aqeilan. Respecto al hallazgo, ha explicado que las células cancerosas dependen de superpotenciadores para mantener los genes de crecimiento funcionando a alta velocidad. “Lo que descubrimos es que esta misma actividad de alto rendimiento puede ejercer una gran presión sobre el ADN, creando puntos críticos de ruptura que la célula debe reparar una y otra vez. Este ciclo puede ayudar a los tumores a sobrevivir a corto plazo, pero también aumenta el riesgo de mutaciones que pueden impulsar la evolución del cáncer”, ha manifestado.
Durante la investigación, los científicos realizaron un enfoque de mapeo genómico preciso. Así, generaron mapas detallados de roturas de doble cadena, uno de los tipos más graves de daño al ADN, en el que ambas cadenas de la molécula se rompen. Las roturas no fueron aleatorias lo que les sugirió que cuando el cáncer obliga a ciertos genes a funcionar sin parar, puede sobrecargar el sistema lo suficiente como para provocar roturas.
Este estudio ayuda a explicar dónde se producen algunos de los daños más importantes y, por tanto, posibles puntos débiles en los tumores. Algo que podría ayudar a los investigadores a diseñar estrategias que dificulten la adaptación y la evolución del cáncer.
"Lo que resulta especialmente emocionante es que, dado que las células cancerosas dependen de estas regiones de ADN sometidas a alto estrés para seguir creciendo, también podrían ser más vulnerables en ellas. Esto abre la puerta a tratamientos que se dirigen precisamente a los procesos de los que dependen los tumores para sobrevivir", ha señalado Osama Hidmi.