
Por Clara Arrabal
12 de enero de 2026Las técnicas avanzadas de laboratorio, desde hace unos años, permiten estudiar las células de manera individual, lo que ha dado pie a que decenas de grupos de investigación de todo el mundo se lancen a la carrera por descifrar una de las mayores incógnitas que se cierne sobre el cáncer: ¿por qué reaparecen algunos tumores? ¿Qué hace a las células cancerígenas despertar después del tratamiento?
"Estamos empezando a ver varios grupos convergiendo en algunas de las mismas ideas, lo cual siempre es muy alentador", dice Cyrus Ghajar, biólogo oncológico en el Fred Hutchinson Cancer Centre de Seatle (Washington, Estados Unidos) en declaraciones a la revista científica Nature. Y es que la cantidad ingente de ensayos en curso para averiguar estas cuestiones, según el investigador, "son el testimonio del gran progreso que se ha logrado".
Una de las teorías mayoritarias respecto a este interrogante es la existencia de células cancerosas dormidas o latentes que resisten al tratamiento incial y se desplazan a otros órganos o tejidos permaneciendo ocultos al sistema inmunitario; lo que explicaría que no se multiplicaran para formar tumores nuevos como ocurre en el cáncer metastásico. Estas, según los investigadores, ya se han hallado en mamas, próstata, pulmones y en el colon. Además, estiman que el 30% de las personas que se han sometido de manera exitosa a un tratamiento oncológico podrían tenerlas.
Pero esta idea no es nueva. Realmente fue en la década de 1930 cuando un patólogo australiano, Rupert Willis, advirtió por primera vez de que las células tumorales latentes podrían explicar por qué la enfermedad regresa en algunas personas, y a veces incluso de manera más agresiva que la primera vez. Pero esa creencia se deshechó durante años y, a finales del siglo XX, volvió a recuperarse.
"Nadie quería creer que los fármacos anticancerígenos pudieran estar dejando algo atrás", explica a Nature Lewis Chodosh, médico y científico de la Universidad de Pensilvania (Filadelfia, Estados Unidos). "Las compañías farmacéuticas no estaban interesadas en desarrollar terapias para personas que parecían curadas y muchos científicos de la época decían que los cánceres recurrentes debían ser nuevos, no vinculados a ningún diagnóstico pasado", añade; explicando que la que hoy es la principal hipótesis sobre la reaparición del cáncer fue difícilmente aceptada durante décadas.
Ahora, las técnicas de investigación más avanzadas han dado sus frutos en este campo, y los científicos saben mucho más sobre estas células latentes. De hecho, a día de hoy los expertos pueden llegar a saber, no solo si las células crecen o se dividen, sino también dónde se originaron y con qué cáncer están asociadas. Aunque los métodos de análisis todavía deben perfeccionarse para que los investigadores puedan llegar a descubrir qué células son las que entran en letargo y cuáles son sus características.
Otro de los más interesantes hitos es dónde quedan estas almacenadas cuando no están activas. Según los científicos, abandonan el tumor de origen antes de que la enfermedad progrese, incluso en etapas anteriores al diagnóstico. Entonces, pasan al torrente sanguíneo por un corto periodo de tiempo y se instalan en cualquier otro lugar del cuerpo, como la médula ósea o los gánglios linfáticos.
Estas y otras características diferenciales de las células latentes ha hecho reflexionar a los investigadores si podrían estar ante células madre cancerosas. "Las células madre pasan la mayor parte del tiempo dormidas, despertándose solo tras una lesión o enfermedad, lo que las convierte en candidatas evidentes. Aun así, la existencia de células madre cancerosas es una idea controvertida", explica la bióloga oncológica Joan Massagué, directora del Instituto Sloan Kettering (Nueva York, Estados Unidos).
España, por supuesto, también se ha unido a esta carrera por desentrañar todos los secretos de las células tumorales latentes. De hecho, el pasado año 2022, un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones de Barcelona (IRB) dio con la clave de la reaparición del cáncer de colon después de la quimioterapia. Estos identificaron una población celular responsable de las recidivas, es decir, el mecanismo que permite a unas pocas células resistir al tratamiento, adoptando un estado de letargo o inactividad transistorio para volver a regenerar el tumor un tiempo después.
“La quimioterapia es efectiva y elimina la mayoría de células tumorales, pero no todas. Nuestro descubrimiento revela la identidad de un grupo de células persistentes, capaces de resistir la quimioterapia, que serán las que regenerarán el tumor tras el tratamiento. Esto abre la vía a poder desarrollar fármacos para eliminarlas, lo que haría que la quimioterapia fuera mucho más eficaz y mejoraría los índices de supervivencia”, explicaba por entonces el doctor Eduard Batlle, investigador ICREA y jefe del laboratorio de Cáncer Colorrectal del IRB Barcelona.