
Por Clara Arrabal
12 de enero de 2026Las técnicas avanzadas de secuenciación genética y el rastreo neuronal están permitiendo lograr grandes avances y abrir nuevas puertas en el terreno de la medicina regenerativa neurológica. El último de estos hitos, el de descubrir cómo actúan las células madre tras un ictus. ¿Se imagina que estas fueran capaces, como si de un dron teledirijido se tratase, de seleccionar sus objetivos para actuar en las zonas más dañadas? Algo parecido plantea un grupo de investigadores de Singapur y Estados Unidos con un estudio pionero que ha desvelado, por primera vez en la historia, cómo las células madre humanas trasplantadas localizan su destino y reconectan los circuitos que más han sufrido tras un accidente cerebrovascular. Sus resultados han sido publicados en la revista científica Cell Stem Cell.
Según los científicos, pertenecientes a Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute (EE.UU) y Duke-National University of Singapore (Singapur), las células trasplantadas muestran patrones específicos de expresión genética que funcionan como una especie de "código de navegación" que indican a las neuronas dónde enviar sus proyecciones dentro del cerebro y la médula espinal. De esta manera, cada subtipo celular es capaz de reconocer su destino y formar conexiones con regiones precisas del sistema nervioso. Este hallazgo podría dar lugar a una nueva estrategia para tratar los ictus, que son a día de hoy una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial, a través de la utilización de células madre humanas.
Para probar esta hipótesis, los científicos usaron un modelo en ratones que habían sufrido un ictus y trasplantaron células madre humanas derivadas de fuentes pluripotentes. Tras el trasplante, probaron que estas células maduraron en neuronas funcionales y se integraron en los circuitos nerviosos existentes. Y no solo eso, lo más interesante es que consiguieron restablecer capacidades que se habían perdido con el ictus y también reprodujeron conexiones neuronales. Es decir, que las neuronas recién formadas demostraron autonomía para encontrar sus objetivos específicos en el sistema nervioso.
El nuevo hallazgo lleva a pensar que las células terapeúticas pueden sobrevivir, madurar y establecer conexiones funcionales incluso en un entorno adverso como es el microambiente post-ictus, donde la supervivencia y el crecimiento de las células es altamente complicado.
Estos resultados son especialmente relevantes ya que, aunque aún falta investigar su seguridad y efectividad en humanos, ofrecen un mapa detallado del papel protagonista de las células madre en la recuperación de los ictus, algo que podría revolucionar el desarrollo de terapias regenerativas para las lesiones neurológicas. Además, aunque aún falta investigar su seguridad y efectividad en humanos,
Sin embargo, según han advertido los autores, no solo facilitan el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos post-ictus, sino que también abre nuevos interrogantes, como su las células madre podrían integrarse correctamente en el cerebro humano adulto o si tienen capacidad para restaurar funciones complejas como las de la memoria.