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Avanzan los estudios específicos para frenar la metástasis antes de que se produzca

Durante el Congreso CFM “Metástasis”, organizado por el CNIO, se han expuesto los resultados y proyectos más innovadores para erradicar este proceso antes de que se manifieste

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Avanzan los estudios específicos para frenar la metástasis antes de que se produzca

Por Julia Porras

8 de noviembre de 2023

La metástasis, el proceso por el que un tumor se reproduce en otros órganos, es la principal causa de letalidad asociada al cáncer. Uno de los cambios de paradigma recientes es que “es una enfermedad en sí misma”, explica Eva González-Suarez, jefa del Grupo de Transformación y Metástasis del CNIO. Combatirla implica estrategias distintas de las que se usan para tratar el tumor primario.

El CNIO-Caixa Research Frontiers Meeting “Metástasis”, congrega hasta el 8 de noviembre a una veintena de expertos internacionales para ofrecer “la perspectiva más actualizada sobre la metástasis, incluyendo las mejores formas de simularla computacionalmente, abarcar su heterogeneidad y evitar que se produzca, entre otros temas clave”, señalan los organizadores. Entre otros puntos a tratar, durante siete sesiones se están abordando los temas en que se concentra hoy la investigación en metástasis. Algunos son la influencia de los microorganismos (bacterias) presentes en el tumor en la probabilidad de metástasis, la importancia de las células y factores que rodean el tumor (el microambiente tumoral), las técnicas más novedosas para detectar cuanto antes, en fluidos como la sangre, marcadores tumorales y los abordajes terapéuticos más prometedores. Al investigar las múltiples fases de la metástasis, los investigadores están identificando nuevos puntos débiles, dianas sobre las que actuar para frenar la metástasis.

Algunos avances

Los resultados de las últimas décadas sobre cómo se origina la metástasis empiezan a llegar a la parte clínica. Varios ensayos presentados en el congreso ponen a prueba estrategias para erradicar este proceso antes de que se manifieste, porque tratar la metástasis una vez desarrollada sigue siendo a día de hoy muy complejo. “Hoy día seguimos tratando tarde, el cáncer va un paso por delante. Entender la biología, en este caso, de cómo empieza la metástasis, nos permite actuar cuando aún está dormido”, explica Julio Aguirre-Ghiso, del Albert Einstein College of Medicine (EEUU), descubridor de la metástasis “dormida”. Esta metástasis consiste en que puede haber células cancerosas diseminadas latentes, que permanecen años sin proliferar, pero incluso después de eliminado el tumor primario pueden reactivarse y formar metástasis.

Un concepto clave es que solo “una parte muy pequeña de todas las células que integran un tumor tiene la capacidad de hacer metástasis”, señala Héctor Peinado, jefe del grupo de Microambiente y Metástasis del CNIO. “El primer reto es identificar estas células”. Hoy día esto se logra solo en algunos tipos tumorales y para algunas células, pero todavía “no existe un marcador universal de la metástasis”, añade Peinado. “Solo conocemos unos pocos marcadores de diseminación; es crucial seguir avanzando en identificar biomarcadores”. 

El siguiente paso, una vez identificadas las células metastásicas, es dirigir la terapia contra ellas. Cyrus Ghajar, del Fred Hutchinson Cancer Center (EEUU), ensaya una estrategia basada en la activación de células del sistema inmunitario (linfocitos T). 

Ghajar parte de una idea a la vez simple e innovadora, según explicó en el congreso: “La metástasis logra progresar porque tanto las células metastásicas diseminadas por el organismo como las células defensivas que deben combatirlas son muy pocas, y no se encuentran. Es cuestión de números”, dijo. Su estrategia consiste es engrosar la población de células defensivas, para aumentar la probabilidad de interacción. “Las células metastásicas salen del tumor hacia otros órganos, y pueden pasar muchos años hasta que se despiertan y forman metástasis”, explica Ghajar. “Inicialmente investigamos varios mecanismos por los que estas células durmientes evaden las defensas del organismo. Pero nos quedamos con la solución más obvia, que es que son raras, una célula metastásica en un millón, y las células T específicas para el tumor también son muy escasas. Para fomentar su interacción hay que aumentar el número de células T”. Es la estrategia que este investigador ha probado en modelos experimentales de cáncer de mama, y “ahora vamos a ensayarlo en personas”, afirma. 

Otro de los avances, llevado a cabo por el grupo del investigador Aguirre-Ghiso ha descubierto varias de las señales químicas que controlan la proliferación de las células. De hecho, acaban de terminar “un ensayo clínico donde reprogramamos las células tumorales, su epigenética, para hacer que activen esos mecanismos que evitan el crecimiento desmedido”. También han estudiado cómo las células metastásicas sobreviven durante el tiempo que están dormidas, y cómo “tratar de que pasen directamente del sueño a la muerte”. 

Son algunos de los “resultados realmente fascinantes que estamos viendo”, señala Manuel Valiente, jefe del grupo de Metástasis Cerebral del CNIO y uno de los organizadores de este congreso que pone su punto y final mañana.



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