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Aumenta más del doble la infertilidad en las mujeres españolas de entre 35 y 49 años en los últimos 30 años

Un estudio internacional realizado en 204 países indica que el incremento es inferior a la media en Europa

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Aumenta más del doble la infertilidad en las mujeres españolas de entre 35 y 49 años en los últimos 30 años

Por Virginia Delgado

7 de julio de 2026

En los últimos 33 años, los casos de infertilidad en España en mujeres de entre 35 y 49 años aumentaron más del doble. Concretamente, en 1990 hubo unos 975 casos por 100.000 mujeres y en 2023, 2.226 casos por 100.000.

Así ha quedado reflejado en un estudio publicado en la revista The Lancet Obstetrics, Gynaeclogy, & Women's Health, que sitúa a España por debajo de la media europea en incidencia de infertilidad en este grupo de edad. Además, los investigadores estiman que en 2023 alrededor de 53,6 millones de mujeres de entre 35 y 49 años se vieron afectadas por este problema en todo el mundo, una cifra que podría aumentar hasta los 79,6 millones en 2036.

Para llegar a esta conclusión, un equipo de investigadores, encabezados por Queenie Li Ling Jun, profesora en la Universidad Nacional de Singapur y directora adjunta de asuntos públicos en el Global Centre for Asian Women's Health, analizó 204 territorios dentro del marco del Estudio de la Carga Global de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés); el proyecto de investigación en salud pública más grande y completo del mundo.

Al tratarse de un trabajo internacional, permite evaluar diferencias entre los 204 países analizados, cuantificar las desigualdades entre regiones, evaluar tendencias temporales, identificar los principales factores asociados y establecer proyecciones futuras sobre la evolución de la infertilidad.

Algunos expertos han señalado que, aunque el estudio es metodológicamente solvente, han de tenerse en cuenta algunos sesgos. “Resulta esperable que este grupo presente las mayores tasas de infertilidad, dado que a partir de los 35 años se produce un descenso progresivo tanto en la reserva ovárica como en la calidad ovocitaria, con una aceleración significativa a partir de los 40 años. Además, la inclusión de mujeres entre 45 y 49 años, en las que la probabilidad de embarazo espontáneo es extremadamente reducida, puede contribuir a incrementar artificialmente la estimación global de infertilidad asociada a este grupo etario. Por otro lado, ha de tenerse en cuenta la carga de morbilidad en salud pública que muestra este colectivo”, ha manifestado a Science Media Centre (SMC) Rocío Núñez Calonge, directora científica del Grupo UR Internacional y coordinadora del Grupo de Ética de la Sociedad Española de Fertilidad.

Por su parte, Guillermo Antiñolo Gil, catedrático de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Sevilla y jefe de Servicio en la Unidad de Medicina Materno-Fetal, Genética y Reproducción del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Sevilla), ha indicado a SMC que en estudios como este se debe precisar qué significa la tasa de infertilidad y tener en cuenta la masculina, ya que “explica una proporción relevante de los casos”. 

Mayor infertilidad a mayores ingresos

Una parte del estudio, pone de manifiesto que, aunque las desigualdades entre regiones se han reducido en las últimas décadas, la infertilidad afecta cada vez más a los entornos con mayor desarrollo socioeconómico, donde las mujeres presentan una mayor probabilidad de retrasar la maternidad y de acceder a pruebas diagnósticas y tratamientos de fertilidad, como ocurre en España.

“En nuestro país, lo determinante no es una nueva epidemia biológica, sino el aplazamiento de la maternidad por razones socioeconómicas. La edad media para tener el primer hijo ronda los 33 años, la fecundidad está entre las más bajas del mundo (1,10 hijos por mujer) y uno de cada diez nacimientos ya es de madres de 40 o más años. Las propias mujeres señalan la falta de recursos económicos, la dificultad de conciliación y el temor al impacto en su carrera como principales barreras”, ha subrayado a SMC el doctor Antiñolo Gil.

Sobre el retraso a la hora de tener hijos también se ha pronunciado Yolanda Cabello, asesora en ciencia y reproducción asistida, y responsable del laboratorio FIV-Baden-Baden, en Alemania. “La causa es varios factores. El más importante, la consecuencia de cambios sociales, laborales y económicos que llevan a muchas mujeres a intentar el embarazo a edades en las que la fertilidad ya ha disminuido de forma natural. Además, un mejor acceso al diagnóstico y a los tratamientos de reproducción asistida hace que se detecten más casos que en países donde estos recursos son menos accesibles. Por ello, una mayor carga estimada no implica necesariamente una peor salud reproductiva de la población, sino también una mayor capacidad diagnóstica y un mayor uso de los servicios sanitarios”, ha declarado a SMC.

La necesidad de desarrollar estrategias de salud reproductiva más inclusivas

Una de las razones por las que los investigadores se han decantado por analizar la infertilidad en mujeres de 35 a 49 años es la escasez de estudios sobre ello en esta franja de edad. También, han señalado que puede servir para desarrollar estrategias de salud reproductiva más inclusivas e integrar la infertilidad dentro de las agendas sanitarias nacionales e internacionales. Así, han propuesto medidas como la ampliación de la cobertura pública de las técnicas de reproducción asistida, la inversión en innovación tecnológica, la promoción de una planificación familiar informada y una mayor cooperación internacional para garantizar un acceso equitativo a la atención reproductiva. 

“Desde el punto de vista clínico y de salud pública, el mensaje más importante es que la infertilidad debe abordarse como un problema de salud que requiere prevención, información y acceso equitativo a la atención. En España, además de seguir mejorando el acceso a los tratamientos cuando están indicados, probablemente las medidas con mayor impacto serían facilitar que quienes deseen tener hijos puedan hacerlo antes si así lo desean, mediante políticas de conciliación, estabilidad laboral y apoyo a la maternidad y paternidad. Al mismo tiempo, es fundamental mejorar la educación sobre el efecto de la edad en la fertilidad”, ha señalado Cabello.

Una opinión que también respalda Núñez Calonge. “Las soluciones deben ir más allá del ámbito médico y contemplar cambios sociales y estructurales que permitan a las mujeres ejercer su derecho reproductivo en condiciones más favorables”, ha subrayado a SMC.

Respecto a las limitaciones que puede tener el estudio, los investigadores hacen hincapié en las diferencias entre países en el acceso a la atención sanitaria y la disponibilidad de técnicas de reproducción asistida. “Los propios autores reconocen que la infertilidad puede estar infradiagnosticada en países con menos recursos y, por el contrario, detectarse con mayor frecuencia en los sistemas sanitarios más desarrollados. Además, el estudio no permite identificar las causas concretas del aumento observado ni separar el peso relativo de factores biológicos, ambientales o sociales”, ha concluido la asesora en ciencia y reproducción asistida, y responsable del laboratorio de FIV-Baden-Baden.



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