
Por Virginia Delgado
6 de mayo de 2026Una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) (Estados Unidos) y del Imperial College de Londres (Reino Unido) ha demostrado que una dosis de psilocibina, un compuesto psicodélico natural presente en algunos hongos, genera cambios en el cerebro hasta un mes después de la administración.
Para llegar a esta conclusión, publicada en la revista Nature Comunications, dieron 25 mg. de este compuesto a 28 adultos sanos que nunca habían consumido psicodélicos. Los resultados fueron un aumento de su flexibilidad cognitiva, una introspección psicológica y mayor bienestar.
Robin Carhart-Harris, catedrático de Neurología en la UCSF y autor principal del estudio, ha manifestado que los datos demuestran que esas experiencias de introspección están relacionadas con una calidad de la actividad cerebral y que provocan mejoras posteriores en la salud mental.
Los investigadores han señalado que lo que más les llamó la atención fue lo que quedó cuando el efecto desapareció. Las conexiones del cerebro se habían vuelto más densas y robustas, lo contrario a lo que sucede con el envejecimiento.
Por otra parte, comprobaron que los participantes obtuvieron mejores puntuaciones en los test que miden la capacidad de adaptar el pensamiento ante situaciones nuevas.
Entre los expertos que se han pronunciado sobre el hallazgo, la psicóloga y doctora en farmacología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicodélica (SEMPsi) y coordinadora de la iniciativa Psychedelicare en España, Elisabet Domínguez Clavé, ha manifestado que “aporta valor”. “El estudio intenta algo especialmente relevante: relacionar lo que ocurre en el cerebro durante la experiencia con posibles cambios posteriores en bienestar”, ha añadido.
No obstante, ha recalcado que el estudio hay que interpretarlo con “cautela” porque el número de participantes es pequeño. “Esto limita la capacidad de generalizar los resultados. Además, buena parte de las medidas son subjetivas (como el bienestar), que son importantes clínicamente pero más difíciles de objetivar”, ha comentado.
Asimismo, ha manifestado que el estudio refuerza una idea que cada vez tiene más apoyo; la de que los psicodélicos no actúan simplemente como un fármaco, sino que parecen aumentar la flexibilidad del cerebro y facilitar cambios psicológicos. “En estados más rígidos (como los que vemos en algunos trastornos mentales) el cerebro tiende a funcionar de forma más repetitiva y predecible. Los psicodélicos parecen aumentar esa variabilidad, lo que podría permitir salir de patrones mentales muy fijados y abrir la puerta a nuevas formas de pensar o sentir. Es una hipótesis interesante y bastante influyente, aunque todavía en desarrollo y no debe interpretarse como un marcador clínico directo”, ha concluido.
Por su parte, Eduard Vieta, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona e investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), ha manifestado que, después de ver los resultados del estudio, la psilocibina tiene efectos antidepresivos a largo plazo sin necesidad de tomarla a diario. No obstante, ha concluido que “hallazgos requieren replicación, especialmente, en personas con depresión mayor”.