
Por Pedro Gargantilla, director médico de Medicina Responsable
13 de julio de 2026En el fútbol de élite una sola sustancia puede cambiarlo todo. Lo saben bien Diego Maradona, Frank de Boer, Paolo Guerrero y André Onana, cuatro nombres ligados a sanciones por dopaje en un Mundial. El Mundial 2026 no es una excepción, ocho jugadores de Túnez dieron positivo por clembuterol, si bien es cierto que la investigación apunta a una posible contaminación alimentaria más que a una conducta intencional.
Cuando pensamos en dopaje solemos imaginar esteroides, grandes escándalos y atletas buscando una ventaja desleal. Sin embargo, en un Mundial de fútbol el asunto es más amplio y más cotidiano: también puede empezar con un medicamento para el resfriado, un spray para el asma o un suplemento “natural” comprado por internet. La FIFA recuerda que el dopaje en el fútbol daña la salud, la reputación y la carrera del jugador, y que su normativa está basada en el Código de la AMA.
En un torneo como el Mundial 2026, donde la presión competitiva es enorme, conviene explicar este tema con claridad y sin alarmismo. No todo medicamento está prohibido, ni cualquier tratamiento médico supone una infracción, pero sí es cierto que ciertas sustancias comunes pueden estar vetadas, especialmente si mejoran el rendimiento, enmascaran otras sustancias o se usan sin justificación médica.
El dopaje no es solo “tomar algo ilegal”. En el deporte se habla de dopaje cuando un deportista usa sustancias o métodos prohibidos por la normativa antidopaje. La lista oficial la publica la AMA cada año y distingue sustancias prohibidas siempre, sustancias prohibidas solo en competición y algunas prohibidas en deportes concretos.
Esto significa que el problema no depende únicamente del nombre del medicamento, sino también de la vía de administración, la dosis, el momento del uso y el contexto deportivo. Por eso un fármaco puede ser aceptable en una persona normal y, en cambio, generar un positivo en un futbolista durante un Mundial.
Hay varios grupos de medicamentos que merecen atención especial. Uno de los más delicados son los anabolizantes, usados para ganar masa muscular o recuperar antes de lesiones. También están prohibidas sustancias como la testosterona exógena y otros esteroides anabolizantes androgénicos.
Otro grupo muy vigilado son los beta-2 agonistas, que se usan en problemas respiratorios. La lista de 2026 señala que muchos beta-2 agonistas están prohibidos, incluidos arformoterol, fenoterol, formoterol, higenamina, salbutamol y otros, aunque algunos medicamentos inhalados pueden tener límites o condiciones específicas según la regulación aplicable. La clave aquí es sencilla: un inhalador no es automáticamente “seguro” desde el punto de vista antidopaje.
También preocupan los diuréticos y agentes enmascarantes, porque pueden ocultar otras sustancias o alterar la muestra de orina. La lista de prohibiciones indica que estos compuestos están prohibidos. En la práctica, esto implica que medicamentos usados para “retener menos líquidos” o bajar peso rápido pueden ser muy problemáticos.
Muchos aficionados se sorprenden al descubrir que algunos fármacos habituales pueden ser un riesgo si se usan mal. Por ejemplo, ciertos descongestionantes y estimulantes pueden estar prohibidos en competición o sujetos a límites de concentración, según el compuesto y el contexto. Esto afecta a productos para el resfriado, la gripe o la alergia que se compran como si fueran inocuos.
También hay que tener cuidado con algunos corticoides. La lista indica que varios corticosteroides están prohibidos por ciertas vías de administración en competición, lo que significa que no basta con ver el nombre del principio activo, también importa cómo se administra. En otras palabras, una crema, un inhalador, una inyección o un comprimido no siempre tienen el mismo estatus antidopaje.
Conviene decirlo claro: la gran mayoría de los medicamentos comunes no están prohibidos por sí mismos. Eso sí “permitido” no significa “tomarlo sin pensar”. Un futbolista puede necesitar antibióticos, antihistamínicos, antiinflamatorios o tratamientos digestivos, pero la etiqueta de un medicamento no basta para concluir que es apto para competir.
Uno de los principales problemas en el dopaje no es la mala fe, sino la confianza excesiva. Un jugador puede pensar que “solo es un jarabe” o “solo es un spray” y acabar infringiendo la norma. La FIFA señala que el dopaje puede surgir por miedo a fracasar, por querer acelerar la recuperación o por ignorancia, y advierte de consecuencias deportivas, personales y de salud.