
Por Medicina Responsable
25 de septiembre de 2026La incidencia de la obesidad y el sobrepeso en España se ha convertido en una cuestión de salud pública que deja tiene una importante repercusión en el sistema sanitario y la economía en su conjunto. Entre los costes de atención sanitaria, la mortalidad prematura y el impacto en la actividad laboral, la factura que dejan estas patologías asciende a los 19.600 millones de euros al año, según estima un informe encargado por la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA).
Esta cifra supone un 1,2% del PIB, un porcentaje mayor que el gasto público destinado a ámbitos como la defensa o la vivienda. El informe, titulado ‘La carga económica del sobrepeso y la obesidad en Europa’ y realizado por la Office of Health Economics (OHE), desgrana el impacto económico de estas patologías y sus comorbilidades en ocho países europeos. En el caso de España, los costes directos por la atención y los estragos de estas patologías alcanzan los 14.900 millones de euros (un 76% del total). Las enfermedades musculoesqueléticas (4.300 millones), la diabetes tipo 2 (3.000), las enfermedades cardiovasculares (2.700) y la enfermedad renal crónica (1.700) son las patologías que más cuestan a causa de la obesidad y el sobrepeso.
A esto se suman otros 4.700 millones entre costes en materia de absentismo laboral e inactividad económica (1.300), la mortalidad prematura (300), el presentismo y los cuidados informales (900 cada uno).
El estudio estima una incidencia del 56% en toda Europa de la obesidad y el sobrepeso, una cifra en línea con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, que la fijaban en un 55%. Entre los ocho países analizados, el IMC se asocia con 278.000 muertes y la pérdida de ocho millones de años de vida saludable. Los costes anuales oscilan entre el 0,6% y el 1,4% del PIB, mientras que se registra una amplia diferencia entre países sobre los costes indirectos en materia de pérdida de productividad laboral y demás aspectos.
De los años de vida saludable perdidos a causa del sobrepeso y la obesidad, el informe atribue un 60% a la dm2, otro 45% a enfermedades digestivas y un 32% a la enfermedad renal crónica, por lo que sus autores inciden en la necesidad de abordar la obesidad junto a sus comorbilidades, en línea con el Plan Europeo de Salud Cardiovascular.
El informe también analiza la respuesta de España ante la importante carga de estas patologías. Como aspectos positivos, el documento alude a la identificación de la obesidad como un problema de salud “prioritario”, en base al Documento de Desarrollo de la Estrategia de Cronicidad del Sistema Nacional de Salud 2025-2028. El informe de OHE reconoce positivamente la estrategia centrada en reforzar la prevención y el control mediante entornos y estilos de vida más saludables, evaluaciones que vayan más allá del IMC y tratamientos optimizados e individualizados, prestados por equipos interdisciplinares y apoyados en recursos comunitarios.
Sin embargo, señalan la falta de financiación de medicamentos para la obesidad como una de las principales asignaturas pendientes para mejorar la respuesta. Al mismo tiempo, apuntan las barreras en el recorrido asistencial que plantean las listas de espera, las diferencias territoriales o la limitación de recursos en el sistema público para acceder a procedimientos como la cirugía bariátrica.
Tanto para España como para el resto de países analizados, el informe encargado por la Efpia emite una serie de recomendaciones orientadas a reducir la carga económica del exceso de peso. En primer lugar, subrayan la necesidad de reconocer la obesidad como una enfermedad crónica y multifactorial para establecer circuitos asistenciales que den respuesta su complejidad clínica y social. Del mismo modo, invitan a desterrar el estima asociado al peso con un enfoque que aleje la culpabilización individual. Por otro lado, invitan a mejorar el acceso a recursos de prevención y tratamientos con itinerarios asistenciales integrados y un refuerzo de la detección precoz.
La generación de evidencia científica que respalde la inversión en políticas de salud es otro de los aspectos que resalta el informe, a fin de maximizar los beneficios sociales y económicos. Por último, apuestan por integrar la obesidad en el Plan Europeo de Salud Cardiovascular.