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De 349 euros a 1,48: así se “tiran” los precios de los genéricos en nuestro país

“Se están produciendo situaciones de monopolio de empresas que tiran los precios", explican fuentes farmacéuticas a Medicina Responsable

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De 349 euros a 1,48: así se “tiran” los precios de los genéricos en nuestro país
@freepik

Por Juan García, Julia Porras

15 de marzo de 2024

La presión del mercado por fijar el precio más barato en los medicamentos genéricos dificulta enormemente su producción ya que impide a las compañías obtener rentabilidad.  Según denuncian fuentes de la industria farmacéutica consultadas por Medicina Responsable, esa competencia por establecer el precio más bajo alcanza niveles "temerarios" provocando que, determinadas compañías de países como China o la India consigan copar el mercado. De hecho, “la carrera por vender uno u otro medicamento termina provocando, en lugar de un mercado de oportunidades y opciones, situaciones de monopolio”. Además, cuando estas compañías producen hasta fin de existencias dejan el mercado desabastecido y con dificultades para conseguir de nuevo los fármacos.  Y esto supone que, en ocasiones, la administración tenga que adquirir algunos medicamentos a un precio mayor.

Hay ejemplos de medicamentos con los que ha pasado justamente eso. Este es el caso de la lenalidomida, fármaco derivado de la talidomida, que apareció en 2002 y que se emplea para el tratamiento del mieloma múltiple y la leucemia linfática crónica. Según un informe al que ha tenido acceso Medicina Responsable, cuando este medicamento salió a concurso, concurrieron nueve empresas interesadas en venderlo, con un precio de salida de 349,3 euros, sin embargo, varios competidores “llegaron a bajar el precio hasta un 99% con respecto al precio original”. Precios muy poco sostenibles a largo plazo. “Porque al final, en las distintas presentaciones del producto, el precio de venta es de 1,48”.

También pasó con la Furosemida en 2022. Este diurético que se distribuye en oficina de farmacia y que vende 13,5 millones de unidades al año, quedó desabastecido seriamente. Este medicamento, que tiene un precio regulado y está incluido en el listado de moléculas esenciales de la OMS, salió al mercado estable con un precio por dosis mensual de 2,88 euros, lo que supone un coste anual de 30 millones de euros para la Administración. Según las mismas fuentes, lo que ocurrió en esta ocasión es que un laboratorio, “con una cuota muy baja, bajó el precio al 50% y rompió el mercado”. En realidad, cualquier farmacéutica tiene la potestad de bajar el precio de su producto un mínimo de un 10% pero entonces obliga al resto de competidores a bajarlo también. “Este movimiento rompió el mercado y provocó el desabastecimiento del diurético, porque muchas compañías dejaron de fabricarlo y este laboratorio dejó de abastecerlo cuando se le acabó el stock”.

Además, que el ministerio dejara que “esta ruptura ocurriera” provocó que la producción del fármaco se deslocalizara, puesto que la farmacéutica que lo vendía producía fuera de Europa. “Estos problemas, que han pasado con muchos fármacos genéricos, han provocado un crecimiento de los problemas de desabastecimiento desde 2021 de hasta el 91%”, aclaran las fuentes. Dejando fuera el 26% de genéricos, que han desaparecido directamente de Europa, el 33% de los antibióticos y hasta el 40% de medicamentos contra el cáncer. Las fuentes consultadas por Medicina Responsable nos confirman que “los laboratorios queremos fomentar la competencia, pero en realidad, se están produciendo situaciones de monopolio por parte de empresas que tiran los precios y esto provoca el peligro del desabastecimiento”.

El otro problema de bajar los precios

Además del desabastecimiento, se puede producir otro problema mayor y es que “si la empresa que consigue la venta deja de producir o rompe stock, y el medicamento se siguen necesitando, al final España tiene que comprarlo a otros proveedores que pueden ser extranjeros y que pueden tener otros precios más elevados”. De hecho, según las fuentes, esto ya ocurre. “Las Comunidades Autónomas compran al distribuidor que quieren, el que les surte de producto, sin tener en cuenta al proveedor previsto por Sanidad. En muchas ocasiones es así y en ese caso, pueden comprar más caro”.

También la administración central tiene que tomar, en ocasiones, la decisión de comprar al extranjero cuando un medicamento está desabastecido, lo que puede salirle más caro, aunque ese tipo de compras están recogidas en las normas de la Agencia Española del Medicamento (AEMPS): “La Agencia podrá autorizar con carácter excepcional, el acceso a medicamentos no autorizados en España y destinados a su utilización en España cuando no se encuentre el medicamento autorizado en España con igual composición o esté en una forma farmacéutica que no permita el tratamiento del paciente y/o que no exista en España medicamento autorizado que constituya una alternativa adecuada para ese paciente”.

Desde Europa, ya han comprobado que “este es un problema real”, sobre todo por la deslocalización y la pérdida de innovación, por lo que ha llevado a cabo una estrategia para fomentar la producción en el continente. Han publicado una guía de buenas prácticas para que “no todo esté focalizado en el precio y se revisen las contrataciones. Pero por ahora, sólo son buenas palabras”. Por su parte, España, “ha dado algún paso, pero tiene que hacer más”.

 



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