
Por Juan García
2 de julio de 2026La entrada de competidores a los fármacos innovadores en la cartera de financiación pública es un garante de sostenibilidad del sistema, en tanto que permiten asumir el crecimiento de la demanda y reducir los costes de proveerlos a los pacientes. Entre 2020 y 2025, su presencia en el Sistema Nacional de Salud se ha incrementado tanto en número de envases como en importe, según revela el informe "Adopción de medicamentos genéricos, híbridos y biosimilares en el Sistema Nacional de Salud", publicado por el Ministerio de Sanidad.
El informe destaca el contraste apreciado en la tendencia de penetración, que alumbra un crecimiento en hospitales, mientras se mantiene un estancamiento en oficinas de farmacia. “El avance sostenido de la penetración en el ámbito hospitalario contrasta con el margen de mejora que persiste en oficina de farmacia, donde la inercia de prescripción y factores propios del canal siguen condicionando la velocidad de adopción tanto de genéricos como de biosimilares”, concluye el Ministerio.
En el caso de los medicamentos biosimilares, como alternativa equivalente en eficacia a las terapias biológicas originales, en el periodo analizado se ha duplicado su presencia. El volumen de biosimilares en hospitales pasó de 2,4 a 4,9 millones de envases entre 2020 y 2025, mientras que en oficinas farmacias creció de 1,3 a 2,7 millones. En el ámbito hospitalario, donde se dispensan mayoritariamente estos fármacos, este crecimiento ha elevado en cinco años su cuota de uso hasta de un 61% a un 81,5%. En importe, los biosimilares han pasado en este tiempo de aglutinar poco más de la mitad de la factura hospitalaria de medicamentos biológicos a estar en un 78,1%.
El informe atribuye el grueso de este incremento -aproximadamente el 87%- a los biosimilares ya introducidos en el mercado en 2020. No en vano, en este periodo, el número de moléculas ha pasado de 14 a 22. Para el Ministerio, esta tendencia “constata su maduración y crecimiento sostenido”. La brecha entre el volumen de envases y de facturación refleja, a juicio de Sanidad, “que aún existe margen de crecimiento en las moléculas de mayor impacto económico”.
En las oficinas de farmacia, la penetración de los biosimilares alcanza en 2025 el 38,6% en volumen y el 45,4% en importe, con un avance de 18,4 y 24,8 puntos porcentuales respectivamente desde 2020. A este respecto, el informe destaca que únicamente se ha introducido una molécula más dispensada en este ámbito, por lo que el crecimiento se concentra en las ya existentes.
El establecimiento de medidas para favorecer la penetración de los medicamentos genéricos y biosimilares viene siendo una de las grandes reivindicaciones de sus respectivas patronales. En el caso de los genéricos, su cuota de penetración acumula una década de estancamiento, con un lento crecimiento que mantiene a España alejada de otros países de nuestro entorno como Francia o Alemania, donde su presencia es mucho más elevada.
El informe de Sanidad ofrece datos sobre estos fármacos en conjunto con los denominados medicamentos híbridos, es decir, aquellos que diferencias en dosis, vía de administración o dispositivo respecto al de referencia. Este estancamiento se hace palpable en la dispensación comunitaria en las boticas, donde la cuota se ha mantenido estática en torno al 60% en envases. En facturación, entre ambas categorías se produce un aumento de dos puntos hasta colocarse en un 46,1%, mayoritariamente acaparado por los híbridos.
En hospitales, los genéricos sí que experimentan un leve pero sostenido crecimiento. Los envases dispensados han pasado del 56,6 al 63,3% en estos cinco años, mientras han alcanzado un 69,5% de cuota de facturación. El informe achaca esta brecha entre envases y facturación a la pérdida de exclusividad de medicamentos de alto impacto económico (como lenalidomida, abiraterona o dimetilfumarato), donde el genérico ha alcanzado una penetración muy elevada.
Como “base cuantitativa del ahorro del gasto farmacéutico”, Sanidad subraya que su aportación también redunda en beneficio de la industria innovadora, en tanto que su menor coste “permite disponer de una mayor cantidad de recursos públicos para poder incorporar a la financiación medicamentos innovadores”.
Más allá del ahorro económico, Sanidad destaca que disponer de una red diversificada de fabricantes de genéricos y biosimilares refuerza la resiliencia del suministro farmacéutico ante posibles interrupciones en las cadenas globales.