
Por Juan García
24 de febrero de 2026Medicina Responsable y la Organización Médica Colegial lograron una foto inédita al reunir a 11 consejeros de Sanidad fuera de sus agendas institucionales en el Fórum de Salud. En el marco de esta iniciativa, los máximos responsables de la sanidad autonómica debatieron sobre los retos comunes que afrontan sus sistemas sanitarios, y la forma en la que están tratando de hacerles frente.
Entre cuestiones de candente actualidad, como la huelga de médicos o la limitación a la colaboración público-privada, y desafíos permanentes en la agenda sanitaria, como la falta de financiación o profesionales, los consejeros compartieron sus visiones y las recetas que están aplicando en sus servicios de salud.
Como anfitrión de este encuentro celebrado en Toledo, el consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, quiso dejar patente su condición de “optimista” a propósito del Estatuto Marco, que ocupó buena parte de las intervenciones de los consejeros en el debate. A pesar de sus críticas a la negociación que ha efectuado el Ministerio de Sanidad, señaló que “creo que estamos a tiempo de aunar esfuerzos y conseguir que todas las voces sean escuchadas”. Fernández Sanz hizo un llamamiento al diálogo al Ministerio y, aunque mostró su discrepancia con la reclamación de los médicos de crear un estatuto propio, optó por estudiar otras vías: “Me parece que mucho mejor un estatuto común, pero podría abrirse una mesa, un foro de debate con los médicos para que fuesen escuchados”. A propósito de este conflicto abierto y escenificado con la huelga médica, el consejero de Salud de la Región de Murcia, Juan José Pedreño, instó a crear a través del Estatuto un marco laboral que haga “que los profesionales se sientan cómodos ejerciendo su profesión”.
La consejera balear, Manuela García, dedicó su intervención final a hablar de salud mental, poniendo en valor las medidas adoptadas por su departamento ante un problema que sitúa como “prioritario”. El aumento de la incidencia de los problemas psicológicos y la falta de profesionales para atenderlos ha llevado a su administración a efectuar un cambio de modelo asistencial en la atención a la salud mental, que pasa por la introducción de la psicología en Atención Primaria (AP). Una receta que también ha implantado su homólogo cántabro, César Pascual, quien puso cifras a los efectos de tomar esta medida en su comunidad: “La implantación de psicólogos en Atención Primaria ha reducido un 40% en las derivaciones a la salud mental y eso es gestión”.
Pascual también aludió a los retos que plantea un fenómeno común a varias comunidades autónomas: la dispersión poblacional y la despoblación. El consejero cántabro detalló las dificultades que supone a nivel práctico en su territorio, con localidades que no superan el centenar de habitantes y que dependen de la visita ambulante del médico asignado varios días a la semana. Se trata de una problemática que comparten con sus vecinos de Castilla y León, cuyo consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez, destacó como foco de su gestión en algo tan “básico” como esencial: “llevar la asistencia sanitaria a los pacientes en todos los puntos de la comunidad
Al otro lado de la frontera autonómica, desde Aragón, el consejero José Luis Bancalero resaltó en esta misma línea la “vertebración del territorio” como objetivo compartido entre administraciones sanitarias. Bancalero considera la colaboración mutua como un elemento imprescindible ante los “problemas” que genera en materia de reparto el Fondo de Cohesión Territorial del Gobierno central.
En el caso de Canarias, garantizar la atención en todo el territorio encuentra una importante limitación en la distribución insular de la comunidad. “Tenemos pacientes que para recibir quimioterapia tienen que coger un avión por la mañana para desplazarse a otra isla”, ejemplificó la consejera de Sanidad, Esther Monzón.
Al margen de los números y el desajuste en la dotación presupuestaria, la consejera invitó a mirar “más allá del dinero” y ponerse en el lugar de los pacientes para buscar una atención más humana.
En este sentido, el consejero murciano defendió la necesidad de implicar más a ciudadanos y pacientes en el sistema y la vigilancia de su propia salud: “Se dice que el sistema es gratis y que la responsabilidad de su salud la tiene el sistema sanitario. Y no es verdad. El ciudadano se tiene que implicar en su propia salud y tiene que saber auto cuidarse”.
A este respecto, la consejera de Salud de la Rioja, María Martín, puso el acento en la necesidad de darle una vuelta a la concepción del sistema sanitario para centrarlo en la promoción de la salud física y mental. Una ambición esta última que comparte la Comunidad de Madrid, y que su consejera, Fátima Matute, resumió de la siguiente forma: “Hablar más de salud que de enfermedad y llevar la salud a casa”. Con el objetivo de hacer que “nuestros sistemas sanitarios gocen de buena salud”, Matute ha subrayado dos carencias fundamentales: financiación y plantillas. Tenemos un sistema que está tensionado y que va a estallar por las costuras, por la falta de profesionales y por la infrafinanciación”.
Como eje vertebrador del sistema sanitario, varios consejeros hicieron hincapié en la necesidad de adaptar el modelo de Atención Primaria al contexto sanitario actual. El consejero de Sanidad de la Xunta de Galicia, Antonio Gómez Caamaño, explicó la reforma “total” del sistema que están intentando efectuar en su comunidad. Caamaño apostó por dotar de “liderazgo clínico” a los jefes de servicio de AP, al igual que ocurre en los hospitales. En esta línea, María Martín subrayó la importancia de reforzar este nivel asistencial y su coordinación con la atención hospitalaria.
El consejero valenciano, Marciano Gómez, resaltó al hilo el plan que han puesto en marcha en su comunidad con el que, aseguró, “se le ha dado la vuelta a la AP” para promover los hábitos saludables, el autocuidado y el cuidado a los profesionales que la ejercen.
Ante estos desafíos, la tecnología se posiciona como un aliado estratégico que el consejero de Castilla y León considera indispensable incorporar “con equidad”. Desde Galicia, Antonio Gómez Caamaño, coincidió en aplicar criterios de racionalidad para introducir las innovaciones tecnológicas: “Tiene que ser pertinente, es decir, definir qué hace falta, para qué y por qué”.
Para conseguir que la oleada de innovación tecnológica y farmacéutica se incorpore de forma racional y ordenada, Matute aboga por aumentar la inversión que hace el Gobierno de España en sanidad y que esta se haga de forma “finalista”. En esta cuestión, la consejera riojana invitó a “soñar a lo grande” y mirar más allá de las fronteras nacionales para “que todas las innovaciones que van saliendo se pudieran trabajar a nivel europeo para poder competir con el resto del mundo”.
Por su parte, el consejero de la Comunidad Valenciana, reconoció la asignatura pendiente en su región de implementar una historia clínica electrónica unificada, aunque puso en valor la labor de su administración para avanzar en la integración de los sistemas informáticos. “En este en este tema éramos los segundos que más gastábamos y los penúltimos que menos eficiencia y menos eficacia teníamos. Teníamos casi 1200 programas informáticos que no se hablaban”, apuntó a este respecto.