
Por Nuria Cordón
2 de julio de 2026Hace apenas tres décadas, el mieloma múltiple apenas contaba con opciones terapéuticas y hablar de curación era impensable. Hoy algunos pacientes viven tantos años que llegan a fallecer por otras causas. Entre ambos escenarios se encuentra la historia del Premio Latido a la Excelencia 2026, el Grupo Español de Mieloma (GEM), una red de investigación nacida alrededor de un café y de una decisión que cambió el rumbo de esta enfermedad: dejar de competir para empezar a colaborar.
A finales de los años noventa, tres hematólogos que lideraban distintos grupos de investigación sobre mieloma múltiple en España decidieron sentarse y replantearse la forma en la que estaban trabajando. Hasta entonces competían entre sí por los pocos pacientes candidatos a trasplante, la única gran innovación terapéutica disponible en aquel momento. Sin embargo, pronto comprendieron que la colaboración les permitiría llegar mucho más lejos. "Nos preguntamos si tenía sentido seguir siendo tres grupos pequeños compitiendo o si era mejor unirnos para intentar cambiar el rumbo de esta enfermedad", recuerda el doctor Jesús San Miguel, uno de los fundadores del GEM, junto a los doctores Juan José Lahuerta y Joan Bladé.
Aquella conversación terminó dando lugar a uno de los proyectos cooperativos más importantes de la hematología española.
Casi tres décadas después, el Grupo Español de Mieloma reúne a especialistas de más de un centenar de hospitales de todo el país, ha liderado algunos de los ensayos clínicos más relevantes a nivel internacional y acaba de recibir el Premio Latido a la Excelencia 2026 por su trayectoria.
Cuando el grupo comenzó su andadura, las opciones terapéuticas para los pacientes eran muy limitadas. "Antes solo estaba el Melfalán. Cuando recaía le volvías a dar Melfalán, sabiendo que no quedaban muchas opciones."
La situación ha cambiado radicalmente. En las dos últimas décadas se han incorporado 19 nuevos fármacos o combinaciones terapéuticas para tratar el mieloma múltiple, una evolución que ha permitido prolongar de forma muy significativa la supervivencia de los pacientes.
"Algunos pacientes ya se están curando", afirma el doctor San Miguel, aunque matiza inmediatamente que todavía es necesario ser prudentes. "No podemos ser conformistas ni triunfalistas”, advierte. "Aunque el avance ha sido extraordinario, todavía existen pacientes para los que la enfermedad sigue siendo un auténtico reto."
Los especialistas explican que el gran cambio ya no consiste únicamente en disponer de tratamientos eficaces, sino en poder seleccionar la mejor estrategia para cada paciente gracias al desarrollo de la medicina personalizada y de nuevas herramientas diagnósticas.
Uno de los grandes objetivos del Grupo Español de Mieloma fue evitar que el lugar de residencia condicionara el acceso de los pacientes a los mejores tratamientos o a los ensayos clínicos.
Para conseguirlo impulsaron una red nacional de laboratorios centralizados que permitió ofrecer diagnósticos moleculares de precisión en cualquier punto de España y facilitar la participación de pacientes de todo el país en estudios clínicos. "Hoy el código postal ya no determina la atención que recibe un paciente con mieloma", destaca el doctor San Miguel.
Ese modelo colaborativo ha permitido que hospitales grandes y pequeños trabajen bajo los mismos estándares científicos y asistenciales, acercando la innovación a miles de pacientes.
El trabajo desarrollado durante estos años ha situado a España entre los países de referencia en investigación sobre mieloma múltiple. De hecho, muchos pacientes vienen de otros países para tratarse aquí porque España es uno de los lugares de referencia en esta enfermedad, explica el doctor San Miguel, quien destaca que buena parte de los ensayos clínicos internacionales y de las aprobaciones de nuevos tratamientos han contado con el liderazgo de investigadores del GEM.
Además, el grupo ha formado a más de 1.700 investigadores procedentes de medio centenar de países, exportando el conocimiento generado en España a centros de todo el mundo.
Entre sus aportaciones más relevantes figura el desarrollo de la evaluación de la enfermedad mínima residual, una técnica impulsada por el hematólogo Bruno Paiva capaz de detectar una célula tumoral entre un millón de células normales. De hecho, la FDA y la Agencia Europea del Medicamento han aceptado la enfermedad mínima residual como biomarcador para acelerar el desarrollo y la evaluación de nuevos tratamientos.
Pese a los avances, ambos hematólogos coinciden en que todavía existen pacientes para los que la enfermedad continúa siendo especialmente agresiva y que la investigación debe centrarse ahora en ellos.
La inmunoterapia, las terapias CAR-T, los anticuerpos biespecíficos y el desarrollo de nuevas estrategias de medicina personalizada representan algunas de las líneas que más esperanzas despiertan.
Cuando se les pregunta qué les gustaría responder dentro de cinco años, el doctor Jesús San Miguel no duda: "Me gustaría poder decir que entre el 60 y el 70 % de los pacientes están libres de progresión y libres de enfermedad. Ese sería el sueño".
Y si algo resume la historia del Grupo Español de Mieloma, quizá sea la reflexión con la que el doctor Lahuerta resume la filosofía del GEM, que se basa en la colaboración, recordando un verso de Mario Benedetti: "En la calle, codo a codo, somos mucho más que dos".