
Por Juan García
9 de junio de 2026El Grupo Español de Mieloma (GEM) nació a finales del siglo pasado con “el sueño de poder curar a los pacientes de mieloma”, en palabras de su coordinadora, la doctora María Victoria Mateos. Más de dos décadas después, el pronóstico para los pacientes ha pasado de ser “catastrófico” -con una esperanza de vida que no iba más allá de dos o tres años- a vivir una eclosión terapéutica que permite alargar el pronóstico de supervivencia por encima de los 15 años en pacientes jóvenes.
En esta revolución oncológica, el GEM ha jugado un papel destacado como promotor de numerosos estudios a nivel internacional que han cambiado radicalmente el abordaje de este tipo oncológico. En base a estos méritos, Medicina Responsable le ha otorgado el Premio Latido 2026 a la Excelencia, cuya gala de entrega tendrá lugar el próximo 18 de junio en el Club de Tiro de Madrid. Asisa, AstraZeneca, Bidafarma, Círculo de la Sanidad, GEE, GSK, Iberext, Neuron, OMC, Oximesa, Quiron Salud, Sandoz, Serveo y Uniteco.
En la red del GEM se incluyen más de un centenar de hospitales de toda España, que responden al cometido inicial del grupo de “fomentar la cooperación para ofrecer innovación a través de la investigación clínica, pero también generando investigación básica y traslacional”. El germen de esta sociedad está en la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), como parte del Programa Español de Tratamientos en Hematología (PETHEMA). ‘Hematoavanza’
Testigo de esta transformación en la práctica clínica a lo largo de los años ha sido la jornada ‘Hematoavanza’, que la SEHH organizó este pasado viernes en su décima edición en Valladolid. En el marco de este encuentro entre periodistas, profesionales sanitarios e industria farmacéutica, la doctora Mateos destacó las cifras que reflejan este liderazgo: de 18 estudios internacionales promovidos en este campo, el GEM ha impulsado 9. Además, en los últimos diez años, este grupo ha procesado más de 80.000 muestras oncológicas, ha publicado más de 500 artículos científicos y promovido más de un centenar de cursos en los que han participado en torno a 1.500 hematólogos de todo el mundo. En base a ellos, en la actualidad existen una veintena de fármacos o combinaciones terapéuticas para atajarlo.
Con más de 20.000 personas afectadas en España, el mieloma múltiple es la segunda enfermedad hematológica más frecuente. La enfermedad tiene su origen en la célula plasmática que, al volverse cancerígena, prolifera en la médula ósea para dar lugar a una sintomatología que se manifiesta principalmente con lesiones en los huesos, anemia, insuficiencia renal o hierpcalcemia.
Aunque el trasplante de médula sigue figurando en las guías clínicas como parte del estándar de tratamiento, la hematóloga apunta que podría dejar de serlo en un futuro para dar paso a alternativas menos agresivas: “Estamos intentando reemplazarlo con las nuevas opciones, comparando la eficacia del trasplante con la de la terapia CAR-T”. Opciones terapéuticas como esta muestran una gran eficacia, pero el reto sigue siendo encontrar indicadores sensibles que aseguren que la enfermedad no progresa.
“Hoy por hoy paciente joven con terapia estándar tiene una supervivencia libre de progresión de 17 años, y si no recibe trasplante de entre 8 y 9”, ha apuntado Mateos. Esta mejora en los pronósictos, no obstante, genera una dificultad para medir la eficacia de nuevas terapias o combinaciones dado el gran número de años que conlleva comprobar su eficacia.
En este sentido, la detección de las células cancerosas que permanecen tras recibir tratamiento es fundamental. Es lo que se denomina la enfermedad mínima residual, un indicador que la investigación está tratando de situar en el centro de los análisis de las nuevas estrategias terapéuticas. El GEM, como grupo que lleva analizando este parámetro dese hace años, se ha situado como un referente en la adopción de este marcador a través de técnicas “cada vez menos invasivas, como el análisis de sangre periférica a través de espectrometría de masas, células tumorales circulantes o ADN tumoral”.
Así han conseguido situar la enfermedad mínima residual como objetivo primario en los ensayos clínicos, un aspecto en el que la GEM está siendo pionera para evaluarla en la sangre periférica. El objetivo es lograr resultados negativos en este indicador en las terapias más prometedoras, como las CAR-T y los anticuerpos biespecíficos.
Otro aspecto en el que se están impulsando avances es en la detección precoz del mieloma múltiple, para lo cual la doctora considera como herramienta ideal las técnicas del cribado poblacional.
Hablar de curación total en cáncer son palabras mayores y la cautela obliga a ser realistas en el pronóstico de los pacientes, pero lo cierto es que las contribuciones del GEM han permitido que pase de no ser más que un sueño hace unos años a convertirse en un horizonte a alcanzar.