
Por Medicina Responsable
21 de enero de 2026El dolor articular en manos y muñecas provoca importantes limitaciones que repercuten directamente sobre la autonomía y la calidad de vida de quienes lo padecen. Desde pequeños gestos cotidianos como escribir, vestirse o sujetar un objeto; al desempeño profesional de todo tipo de trabajadores, estos dolores pueden convertir en un auténtico desafío la realización de estas tareas y generar gran frustración e incapacidad.
En este contexto, la radioterapia en bajas dosis emerge como una alternativa terapéutica innovadora, segura y no invasiva para el tratamiento del dolor osteoarticular crónico. Cada vez más utilizada en Europa, esta técnica está mostrando resultados prometedores en pacientes que no han respondido de forma satisfactoria a otros tratamientos conservadores.
El doctor Josep Pardo, jefe del Servicio de radioterapia y de la Unidad de Fotonterapia por Dolor Osteoarticular Crónico (UFDOA) del Hospital Universitari General de Cataluña destaca la capacidad de esta técnica al actuar “directamente sobre los tejidos dañados, mejorando la circulación y reduciendo la inflamación articular”, lo cual redunda en menos dolor y una recuperación funcional más rápida.
El procedimiento utiliza radioterapia con fotones a dosis muy bajas, comparables a las que se reciben durante una prueba diagnóstica como un TAC. A diferencia de la radioterapia oncológica, su finalidad no es destruir tejido, sino ejercer un efecto antiinflamatorio, inmunomodulador y antiproliferativo, favoreciendo la regeneración tisular y la reducción del dolor.
La radioterapia utilizada en este contexto no tiene relación con la radioterapia oncológica. Las dosis aplicadas son entre 10 y 20 veces inferiores a las empleadas en el tratamiento de tumores, y su efecto biológico es diferente.
Las sesiones son breves, duran apenas unos minutos y se aplican de forma localizada sobre la zona afectada. El tratamiento es completamente indoloro y suele realizarse dos o tres veces por semana. Según los especialistas, los primeros beneficios comienzan a percibirse a partir de la tercera o cuarta sesión y se consolidan progresivamente con el tiempo.
Según detalla el doctor Pardo, los resultados se potencian cuando se combina la radioterapia con un “plan integral de rehabilitación y control del dolor”. Por ello, los pacientes reciben un seguimiento personalizado por parte de un equipo multidisciplinar con especialistas en Radioterapia, Reumatología, Traumatología, Rehabilitación y Fisioterapia.
La recomendación del tratamiento depende de la edad y la localización: suele indicarse en pacientes mayores de 50 años, cuando no han respondido a tratamientos convencionales o por las características del paciente presentan contraindicación quirúrgica. No obstante, en determinadas localizaciones (manos, pies, codos) puede recomendarse en personas más jóvenes. El especialista valorará de forma individualizada cada caso para determinar la idoneidad del tratamiento
“El tratamiento es altamente efectivo en personas que padecen artrosis o artritis en manos y muñecas, profesionales que realizan movimientos manuales repetitivos (como cirujanos, enfermería, peluqueros, fisioterapeutas o músicos), cuyos cuadros clínicos han sido resistentes a los tratamientos no invasivos convencionales y en todos aquellos pacientes que presenten, dolor, rigidez y pérdida de la movilidad articular, con la importante repercusión que todo ello tiene en su calidad de vida.”, añade el Dr. Pardo.
“En estos pacientes observamos una mejora no solo del dolor, sino también de la funcionalidad, articular, lo que se traduce en mayor autonomía y calidad de vida”, señala el especialista.
La experiencia clínica del equipo del doctor Pardo respalda la eficacia de esta técnica. “Tras varias semanas de tratamiento, entre el 70 % y el 80 % de los pacientes refieren una disminución significativa del dolor y una mejora clara de la movilidad. En muchos casos, pueden retomar sus actividades cotidianas sin limitaciones”, afirma.
Además de su eficacia, uno de los grandes beneficios de la radioterapia en bajas dosis es su compatibilidad con otros tratamientos, como la fisioterapia o la medicación analgésica, y su mínimo impacto en la rutina del paciente. “Las sesiones son breves, no invasivas y no interfieren con la vida diaria ni con otros abordajes terapéuticos”, añade el especialista del Hospital Universitari General de Cataluña.
La radioterapia en bajas dosis representa un avance relevante en el abordaje del dolor musculoesquelético crónico. “Cada vez más pacientes nos explican que, tras el tratamiento, pueden volver a tocar un instrumento, trabajar con sus herramientas o realizar tareas cotidianas sin dolor. Esa es nuestra mayor satisfacción”, concluye Pardo.