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Día Mundial de la Obesidad

¿Por qué hay más obesidad que hace 50 años?

La obesidad comenzó a alcanzar proporciones pandémicas a partir de los años 80, según la OMS. En 2035, una de cada cuatro personas será obesa

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¿Por qué hay más obesidad que hace 50 años?
@freepik

Por Julia Porras

4 de marzo de 2024

En el siglo V a.C, Hipócrates, padre de la medicina, escribió su célebre Corpus Hippocraticum en donde se refiere de forma específica a la obesidad, señalando que los que están excesivamente gordos están más expuestos a una muerte repentina y que las mujeres con obesidad no consiguen quedarse embarazadas hasta que no han adelgazado. De forma casi simultánea Platón, en su “República”, menciona la importancia de la dieta equilibrada para mantener la salud. A esto hay que añadir que en la Grecia clásica la belleza era un valor social muy importante, el cual se entendía como una armonía entre las diferentes partes del cuerpo. De esta forma la obesidad no era en sí un problema, siempre que fuera armoniosa. 

La obesidad ha estado unida a la humanidad desde tiempos inmemoriales, pero antes se asociaba a una mejor calidad de vida. Aquel que estaba obeso probablemente pertenecía a una clase social en que se comía más cantidad de comida, por tanto también más grasa, y el sedentarismo era normal. Las clases bajas solían ser obreros, campesinos, artesanos, gente que tenía oficios en los que usaban su cuerpo y que normalmente tenían acceso a menos cantidad de comida o a comida más natural, probablemente vegetales que ellos mismos cosechaban. Las siguientes épocas históricas no tuvieron precisamente a la salud en el centro de los temas importantes. Y mucho menos a la obesidad, de hecho hubo momentos en la historia en los que se ensalzaba. 

Comienza la preocupación por las calorías

No sería hasta los años 20 del siglo pasado cuando comenzó la costumbre de contar las calorías entre los ciudadanos de a pie que ya querían emular las cinturas de avispa de las actrices de Hollywood. En esa época comenzó el conocimiento de los grupos de alimentos y sus aportaciones al organismo. Comenzaban las dietas y la exclusión de ciertos alimentos de la misma hasta llegar a los años 70, momento en el que la industria de las dietas ya estaba establecida de forma consolidada y perder peso empezó a convertirse en el objetivo de muchas personas. 

A pesar de este auge de las dietas, en los años 80 se produjo un punto de inflexión en los hábitos de vida de las personas; nuevos modos de trabajar, las largas jornadas, el aumento del parque automovilístico y el aumento de los alimentos ultraprocesados y las cadenas de comida rápida convirtieron la obesidad en la pandemia que es hoy. Una pandemia invisible e imparable.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad comenzó a alcanzar proporciones pandémicas a partir de esta década. La prevalencia de la enfermedad en muchos países europeos se ha triplicado desde 1980: el exceso de peso pasó de un 30% al 70% y la obesidad de un 10 a un 30% en adultos de la Unión Europea. En España, dos tercios de los adultos padecen exceso de peso, con una prevalencia actual de obesidad que alcanza aproximadamente al 25% y el 40% de sobrepeso. En cuanto a la obesidad infantil constituye un problema de gran magnitud en nuestro país. “De hecho, España tiene una de las prevalencias en obesidad más altas de Europa, situándose a la par que otros países tradicionalmente obesogénicos, como Estados Unidos, con una tasa de exceso de peso (sobrepeso+obesidad) del 35% de nuestra población infantil”, explica la endocrinóloga Nuria García de la Torre, del Centro Creciendo de Madrid. Para la doctora, la obesidad es una enfermedad en la que están involucrados muchos factores y pueden ser muchas las razones que hicieran que pasara de ser una enfermedad “casi minoritaria” a convertirse en una pandemia mundial. “Dejando de lado el factor genético, que obviamente no se ha modificado en los últimos 40 años, otras variables han influido en este aumento”, explica la doctora. 

Cambios que han causado la obesidad

De acuerdo con la doctora, lo primero “es que ha habido un cambio en la alimentación con un mayor consumo de alimentos procesados y bebidas azucaradas junto con una disminución en el consumo de frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos. Esto llena a las dietas de grasas de mala calidad, azúcares añadidos y calorías.”, dice la doctora. Eso a pesar de los cada vez más conocidos beneficios de la dieta mediterránea, basada precisamente en esos sanos alimentos.

Por otro lado, a pesar del auge del autocuidado, de la moda de dar 10.000 pasos al día y de la cultura del deporte, “ha habido una inevitable disminución de la actividad física. Con esto no me refiero únicamente a la realización de menos horas de ejercicio por las prolongadas jornadas laborales o el tiempo que pasan los niños frente a las pantallas en vez de estar jugando en la calle. Me refiero también al movimiento cotidiano que incluye las actividades de la vida diaria. El movimiento cotidiano diario puede quemar en su conjunto más calorías de las que se queman en una sesión de 30-45 minutos de gimnasio o corriendo. Hace décadas había que levantarse del sofá para cambiar el canal de la televisión, aparcar los coches sin dirección asistida, los niños acudían al colegio caminando con más frecuencia, había que cambiar las bombonas de gas butano para disfrutar de agua caliente y calefacción, los supermercados no tenían servicio de compra a domicilio… y un sinfín de acciones cotidianas que ya no realizamos debido a los avances tecnológicos que nos hacen tener una vida cada vez más cómoda y sedentaria”, apostilla la experta. 

Por otro lado, están los factores ambientales: la concentración de la población en grandes ciudades hace que haya un menor acceso a zonas verdes donde los niños puedan jugar al aire libre o montar en bicicleta, y las largas distancias nos impiden desplazarnos caminando en la mayoría de los casos. El hecho de que además en la mayoría de las familias existan uno o dos vehículos, es un factor clave.” La gente usa el vehículo para casi todo, deja al niño en el cole con el coche y se va directamente a trabajar, viene y hace la compra con el coche, el modo de vida nos empuja a usarlo continuamente, para no perder tiempo”, explica el doctor y director Médico de Medicina Responsable, Pedro Gargantilla. 

Por último, pero no menos importantes, son los factores psicológicos: “Vivimos en una sociedad con altísimos niveles de ansiedad y estrés y la comida se utiliza, en muchas ocasiones, como un mecanismo de confort para lidiar con ellos. Además, esta cultura de la hiperproductividad y el estar siempre ocupados nos deja poco tiempo para cocinar, lo que en muchas ocasiones nos hace recurrir con frecuencia a alimentos ultraprocesados”, explica la doctora De La Torre. 

El recién publicado Atlas mundial de obesidad de la Federación Mundial Obesidad, predice que más de 4.000 millones de personas en el mundo, el 51% de la población global sufrirá sobrepeso y obesidad en 2035, el doble que en el 2020. Es decir, una de cada cuatro personas muen el mundo será obesa. 



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