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La mortalidad por cáncer de mama cae en España más de un 40% en las últimas tres décadas

La mejora de las pruebas de detección, diagnóstico y tratamiento en países de ingresos altos han sido claves para ese descenso

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La mortalidad por cáncer de mama cae en España más de un 40% en las últimas tres décadas

Por Medicina Responsable

3 de marzo de 2026

Un estudio publicado en la revista científica The Lancet Oncology muestra que la mortalidad por cáncer de mama ajustada a la edad ha disminuido cerca del 42% desde 1990 a 2023, aunque el número de casos aumentó. Esta disminución está relacionada, según los datos del artículo, con el éxito de pruebas de detección, diagnóstico y tratamiento en países de ingresos altos. Aunque las tasas de incidencia y de mortalidad se mantendrán estables, los autores prevén que el crecimiento y el envejecimiento de la población aumentarán el número de casos y muertes por cáncer de mama de aquí hasta el 2050.

Este estudio, además de recopilar datos para todo el mundo sobre el principal tumor en mujeres a través de indicadores como la incidencia y la mortalidad, ha analizado la carga que esta enfermedad supone en términos de años de vida perdidos y en años de vida vividos con discapacidad. El proyecto, denominado GBD (Global Burden of Diseases) está dirigido por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington (EEUU), centro de investigación independiente implicado en investigaciones de alto rigor. "El artículo pone de manifiesto la carga de enfermedad de este tumor que constituye un problema de salud pública en todo el mundo, la diferente expectativa de vida de las mujeres con esta enfermedad en países con mayor y menor renta (la incidencia es mayor en países de alto nivel económico y la mortalidad es menor), y también muestra el papel de algunos de los factores de riesgo modificables", ha declarado a Science Media Centre España Marina Pollán, epidemióloga del cáncer y directora general del Instituto de Salud Carlos III.

Las tres variables que analiza

Para entender el estudio, Alejandro Pérez Fidalgo, médico del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (INCLIVA), Hospital Clínico Universitario de Valencia, miembro de los grupos de trabajos Largos Supervivientes y de Adolescentes y Adultos Jóvenes de la Sociedad Española de Oncología Médica, ha explicado las tres variables que utiliza. Por un lado, la incidencia, que es la frecuencia de diagnósticos nuevos de cáncer de mama en un periodo de tiempo. "Está explicada ajustada a un rango de edad, y el concepto sería ‘Tasa de incidencia ajustada (estandarizada) a la edad’ (ASIR, por sus siglas en inglés). Cuanto más alto, quiere decir que se diagnostican más canceres de mama", argumenta Pérez Fidalgo.

Por otro lado, el investigador cita la mortalidad ajustada también a la edad (AMIR), es decir, la tasa de mortalidad que tendría una población si tuviera la misma estructura de edad que una población estándar, eliminando el efecto del envejecimiento poblacional. Y, por último, el DALY, que hace referencia a la medida de cuánto daño hace la enfermedad a la población. "Es el número de años que se pierden por haber fallecido precozmente por la enfermedad, añadido al número de años que se vive con discapacidad; es decir, los años en que la persona, por los síntomas o toxicidades, no puede actuar o trabajar normalmente", explica.

De esta manera, si una paciente se diagnostica a los 45 años de un cáncer de mama y desde los 48 hasta los 51 años vive, pero con poca calidad de vida y finalmente muere a los 51 años, los DALY serían los 3 años viviendo con discapacidad, añadido a los años por una muerte precoz, restando la edad de fallecimiento con la esperanza de vida de ese país. "Si fuera 81 años, serían más los 30 años potenciales de vida perdidos", expone Pérez Fidalgo.

El caso de España

Los datos de España aportados en esta publicación hablan muy bien de nuestro sistema sanitario y su estrategia en la lucha contra el cáncer de mama entre 1990 y 2023. A pesar de que en este periodo la incidencia en nuestro país se incrementó en un 65,5% más de nuevos casos de cáncer de mama (quedando la tasa de incidencia en 65 casos nuevos por 100.000 habitantes y por año), "la buena noticia es que, en cambio, la mortalidad disminuyó en un 41,9% menos en ese mismo periodo", destaca el investigador. Además, este descenso es incluso superior a la media de disminución de los países ricos. "Que haya muchos más casos nuevos y, aun así, caiga casi un 42% la mortalidad en un mismo periodo de tiempo es un gran hito sanitario por el que deberíamos de felicitarnos", añade.

De esta manera, el estudio ratifica que el esfuerzo sanitario realizado en países europeos, España incluida, impacta positivamente en la salud de la población. "También establece una relación entre factores de riesgo e impacto en términos de tasas de DALY: los factores dietéticos, el tabaco y los niveles altos de glucosa en plasma fueron los factores que justificaron un impacto de un 28,3% en los DALYs. Es decir, estar expuesto a estos factores aumenta el riesgo de años de vida perdidos o vividos con discapacidad por un cáncer de mama en un 28,3%", señala, por lo que factores como la obesidad, la elevada ingesta de alcohol o el sedentarismo también impactan, aunque en menor medida.

Grandes diferencias entre países

El estudio también pone de manifiesto que existen claras desigualdades entre los diferentes países del mundo. Así, en las naciones poco desarrolladas, la incidencia (ASIR) es más baja pero la mortalidad es más alta, reflejando la importancia que el acceso a los tratamientos y la calidad del sistema sanitario pueden llegar a tener en la salud de la población. "El problema es llamativo pues la incidencia (ASIR) en estos países pobres se ha disparado desde 1990 hasta 2023, aumentando en un 147%. Además, la mortalidad (ASMR) en los países pobres también aumentó en un 99,3 % así como los DALYs", afirma.

Por otro lado, en los más ricos o desarrollados, la incidencia es prácticamente estable (un incremento medio desde 1990 de solo un 1,2 %), pero lo más llamativo en los países ricos es el enorme descenso en mortalidad (ASMR), habiéndose conseguido una reducción del 29,9 % desde 1990.

Métodos desarrollados por GBD

A pesar de mostrar resultados muy llamativos, los métodos desarrollados por el GBD suponen "una serie de asunciones y generalizaciones que podrían no ser del todo adecuadas para casos particulares", según explica Marina Pollán. "Como ejemplo, el número estimado de casos de cáncer de mama para España en 2023 por este artículo es de 29.400, con un intervalo de incertidumbre que oscila entre 24.600 y 34.400", explica.

Sin embargo, el SIEC (Sistema de Información Español de Cáncer), basado en los datos de los registros de tumores existentes y en la metodología desarrollada por la IARC, proporciona una estimación para ese mismo año de 35.540. "Es decir, parece que GBD estaría infraestimando los casos en nuestro país. En relación a la mortalidad, la información disponible en España (esto no es una estimación, ya que tenemos datos reales para el conjunto del país) muestra que en 2023 fallecieron por esta causa 6.405 mujeres, una cifra claramente inferior a la proporcionada en este estudio (7.890)", argumenta.

Por su parte, Pérez Fidalgo añade que este tipo de estudio tiene la limitación de que recoge en parte datos retrospectivos. Según este, "se considera que su enfoque es retrospectivo y longitudinal, examinando datos pasados y modelizando tendencias en virtud a esos datos con otros actuales, permitiendo proyectar incluso futuros escenarios".

 



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