
Por Medicina Responsable
11 de junio de 2026El cáncer de próstata es el tumor más diagnosticado en hombres. Según el informe ‘Las cifras del cáncer’, que recoge los datos de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN) y que publica anualmente la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se estima que en 2026 se diagnosticarán alrededor de 34.833 nuevos casos o, lo que es lo mismo, en uno de cada siete varones. Además, esta patología tiene una fuerte asociación familiar, por lo que las probabilidades se duplican en el caso de tener más de un familiar de primer grado que lo haya padecido. Por ello, los expertos recomiendan el cribado temprano, mediante las revisiones a partir de los 40 años, y las visitas a las Unidades de Cáncer Hereditario que hay distribuidas en los diferentes Servicios de Oncología Médica a nivel nacional.
Sin embargo, a pesar de los demoledores datos, las opciones de tratamiento para el cáncer de próstata han aumentado considerablemente durante los últimos años, incluso triplicando la supervivencia en casos avanzados. Así, gracias a la medicina de precisión, se ha pasado de terapias no seleccionadas a tratamientos dirigidos, lo que permite abordajes más personalizados, localizados y que reportan mejores resultados, tanto a nivel físico como mental.
En la enfermedad metastásica el tratamiento principal inicial es la terapia hormonal, que consiste en la supresión de andrógenos o castración. Con esta se consiguen remisiones de la enfermedad en prácticamente la totalidad de los casos. Además, desde hace una década ya tenemos evidencia científica de que añadir a la castración un tratamiento intensivo con quimioterapia y/o agentes hormonales de nueva generación aumentan la supervivencia de manera significativa.
Sin embargo, a pesar de estos tratamientos cada vez más intensivos, la mayoría de los pacientes sometidos a terapia de supresión androgénica evolucionarán a una situación de enfermedad resistente a castración con alta mortalidad y una media de supervivencia de no más de 3 años hasta hace unos pocos años. Maria José Méndez, oncóloga médica y vocal de comunicación del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), destaca que “resulta fundamental investigar los mecanismos biológicos que permiten al tumor desarrollar resistencias al tratamiento hormonal e identificar nuevas estrategias terapéuticas capaces de retrasar o evitar esta progresión”.
“La buena noticia” según apunta Aránzazu González del Alba, presidenta de Sogug y coordinadora de la Unidad de Tumores del Servicio Genitourinarios del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, “es que en los últimos dos años contamos, además, con nuevas opciones terapéuticas aprobadas en el marco de la oncología de precisión que han revolucionado el tratamiento del cáncer de próstata metastásico”.
Concretamente, en el manejo de la enfermedad metastásica, destaca la aparición de fármacos dirigidos a nuevas dianas moleculares. Entre ellos se encuentran los inhibidores de la enzima PARP, recientemente financiados en nuestro país, que han mostrado una mejora en la supervivencia en cáncer de próstata en aquellos pacientes que presentan alteraciones en la vía reparadora del DNA, fundamentalmente mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.
Por otro lado, contamos otros tratamientos innovadores como Lutecio PSMA, que abren una nueva etapa para los pacientes con cáncer de próstata metastásico, mejorando la supervivencia, retrasando la progresión tumoral y aliviando síntomas como el dolor, con un perfil de seguridad favorable.
Para conseguir frenar las cifras de afectados y aumentar la calidad de vida de los pacientes, el principal reto en nuestro país es la puesta en marcha de un abordaje multidisciplinar del cáncer de próstata desde etapas tempranas de la enfermedad. Este abordaje requiere la participación activa y coordinada en las decisiones que atañen al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de los principales especialistas implicados (Urólogos, Oncólogos Médicos y Oncólogos Radioterápicos) con la colaboración de Radiólogos, Patólogos, Médicos Nucleares y Geriatras entre otros.
El manejo multidisciplinar y su implantación en la totalidad de los centros hospitalarios del territorio nacional permitirá al paciente acceder a la mejor opción terapéutica en cada momento de su enfermedad. Por otra parte, este abordaje multidisciplinar desde la enfermedad localizada le brindará al paciente la oportunidad de acceder a la innovación y a la investigación de calidad.
Además, la salud sexual es uno de los aspectos más afectados como consecuencia de la enfermedad, impactando en un 77% de los pacientes, aunque el 20% prefería no hablar de ese impacto. Con respecto a la salud mental de los pacientes, el 90% consideró la enfermedad una “fuente constante” de preocupación y más de la mitad se habían sentido deprimidos.
“El momento en que se comunica al paciente la progresión de su enfermedad conlleva un fuerte impacto emocional, que suele extenderse también a su entorno familiar y profesional", afirma Aránzazu González del Alba. Es por ello por lo que ha considerado "importante" la visibilización del papel de las asociaciones de pacientes, que acompañan a los pacientes a lo largo de la enfermedad y le ofrecen información rigurosa, orientación y apoyo psicológico.