
Por Medicina Responsable
5 de febrero de 2026La comunidad científica ha considerado durante mucho tiempo que el autismo afectaba predominantemente a hombres. Sin embargo, ahora un nuevo estudio del Instituto Karolinska (Suecia) y publicado en la revista científica The BMJ, ha demostrado que en realidad puede ocurrir en tasas comparables entre individuos chicos y chicas. Y no solo eso, también ha evidenciado que las mujeres reciben diagnósticos más tarde que los hombres.
El estudio incluyó una muestra de más de 2,7 millones de personas entre 1985 y 2020, seguidas desde el nacimiento hasta una edad máxima de 37 años. En este se observó que a los chicos se les suele diagnosticar cinco años antes que a ellas: cuando tienen entre 10 y 14 años. Y, aunque esa brecha se reduce entre ambos sexos cuando alcanzan la veintena, antes de los 10 años la ratio es de 3:1 a favor de ellos.
La prevalencia del trastorno del espectro autista (TEA) ha aumentado en las últimas tres décadas, algo que, según los expertos, podría estar vinculado a factores como criterios diagnósticos más amplios y cambios sociales. Sin embargo, la brecha de diagnóstico entre hombres y mujeres se ha atribuido a mejores habilidades sociales y de comunicación en las niñas, lo que dificulta la detección del autismo. Sin embargo, hasta la fecha, ningún estudio a gran escala ha examinado estas tendencias a lo largo de la vida.
Concretamente, las tasas de diagnóstico aumentaron con cada intervalo de cinco años a lo largo de la infancia, llegando a un máximo de 645,5 por 100.000 personas y año para los varones de 10 a 14 años y de 602,6 para las mujeres de 15 a 19 años. Sin embargo, mientras que los individuos varones tenían más probabilidades de tener un diagnóstico de autismo en la infancia, las mujeres se igualaron durante la adolescencia, dando una proporción de hombres a mujeres cercana a 1:1 a la edad de 20 años.
Este es un estudio observacional y los autores reconocen que no consideraron otras afecciones asociadas con el autismo, como el TDAH y la discapacidad intelectual. Tampoco pudieron controlar afecciones genéticas y ambientales compartidas, como la salud mental parental. Sin embargo, dicen que el tamaño y la duración del estudio les permitieron vincular datos de toda una población y desentrañar los efectos de tres escalas de tiempo diferentes: edad, período del calendario y cohorte de nacimiento.
Por ello, describen: "Estos hallazgos indican que la proporción de hombres y mujeres con autismo ha disminuido con el tiempo y con el aumento de la edad en el momento del diagnóstico. Por lo tanto, esta proporción podría ser sustancialmente menor de lo que se creía, hasta el punto de que, en Suecia, ya no se pueda distinguir en la edad adulta. Estas observaciones resaltan la necesidad de investigar por qué las mujeres reciben el diagnóstico más tarde que los hombres", concluyen los investigadores.
Estos hallazgos coinciden con investigaciones recientes y parecen respaldar el argumento de que las prácticas actuales pueden no reconocer el autismo en muchas mujeres hasta más tarde en la vida, si es que lo hacen.