
Por Santiago Melo
27 de julio de 2026El humo de los incendios forestales lleva años asociado a un mayor riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares, pero sus efectos podrían extenderse también al sistema nervioso. Un nuevo estudio canadiense, publicado en JAMA Network Open, concluye que la exposición a las partículas finas presentes en el humo se relaciona con un aumento de las crisis de migraña y otros dolores de cabeza lo suficientemente intensos como para requerir atención en los servicios de urgencias. Los resultados cobran especial relevancia en un momento en el que España afronta una nueva temporada de grandes incendios forestales.
El estudio analizó 997.701 visitas a los servicios de urgencias registradas entre 2010 y 2023 en las provincias canadienses de Alberta y Ontario durante las temporadas de mayor riesgo de incendios forestales. Los investigadores evaluaron el impacto de la exposición a partículas finas PM2.5, procedentes específicamente del humo de los incendios, y comprobaron que su aumento se asociaba con un mayor número de consultas por migraña y otras cefaleas primarias.
En concreto, los autores observaron que por cada incremento de cinco microgramos por metro cúbico de partículas PM2.5, las visitas a urgencias por migrañas y otros dolores de cabeza aumentaban un 6%. Aunque pueda parecer un incremento moderado, los investigadores advierten de que su impacto puede ser considerable cuando los incendios afectan durante varios días a grandes áreas pobladas y millones de personas permanecen expuestas al humo.
Los resultados adquieren especial relevancia en España, donde los incendios forestales son una de las principales amenazas del verano y más de cinco millones de personas padecen migraña, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Además, alrededor de 1,5 millones de españoles sufren cefaleas crónicas durante al menos 15 días al mes, por lo que una peor calidad del aire podría agravar los síntomas de una parte importante de estos pacientes.
El doctor Robert Belvís, jefe clínico de la Unidad de Cefaleas y Neuralgias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN, en declaraciones al Science Media Centre España, considera que el trabajo "es de buena calidad" y que sus conclusiones son coherentes con la evidencia disponible. Según explica, estudios previos realizados en Australia, Estados Unidos y Corea del Sur ya habían señalado el humo de los incendios como un factor de agravamiento de la migraña y otras cefaleas primarias.
Belvís destaca además que la investigación no se limita a describir un aumento de las consultas, sino que relaciona directamente la concentración de partículas contaminantes con las visitas a urgencias, lo que aporta una mayor solidez a los resultados. Y añade que estas partículas podrían activar el sistema trigeminovascular, considerado el principal mecanismo implicado en el desencadenamiento de los dolores de cabeza.
El especialista señala que estas conclusiones también tienen implicaciones para la planificación sanitaria. En un país como España, donde los incendios forestales son cada vez más frecuentes durante el periodo estival, conocer el efecto del humo sobre las migrañas y otras cefaleas puede ayudar a prever un aumento de la demanda asistencial en los servicios de urgencias durante los episodios de peor calidad del aire.