
Por Medicina Responsable
16 de julio de 2026Estados Unidos se enfrenta a una de las alertas alimentarias con mayor número de afectados de las últimas décadas: un brote de ciclosporiasis que ya ha contagiado a más de 1.600 personas y ha mandado a estudio a otras 5.100. Por el momento, la causa es desconocida y las autoridades y los colaboradores estatales y federales están trabajando para identificar y confirmar las fuentes de los focos de infección.
Esta es una intoxicación causada por el parásito microscópico ‘Cyclospora cayetanensis’ y cuyo signo más común es una diarrea acuosa, frecuente y a veces explosiva que puede provocar falta de apetito, adelgazamiento, hinchazón, náuseas o fatiga. “No procede del ganado ni de animales silvestres, y el origen último de la contaminación son las heces de una persona infectada”, explica a Medicina Responsable Cristina López, médica nutricionista y docente de la Universidad Europea de Andalucía. “Además, tiene una peculiaridad biológica muy importante: la trasmisión entre personas es poco probable, suele producirse más en entornos agrícolas o en el agua”, añade.
Y es que la principal hipótesis de los investigadores es que el origen resida en verduras de hoja frescas, pues “aparece de forma recurrente en las sospechas”, como han confirmado las autoridades sanitarias, aunque ningún cultivador ni proveedor ha sido ratificado como fuente.
Aunque las investigaciones siguen abiertas, una de las principales hipótesis apunta a las verduras de hoja, especialmente la lechuga. "Hay que ser prudente en este caso, porque se está investigando una posible relación, pero los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) todavía no han identificado oficialmente un alimento, un productor o un distribuidor", explica Cristina López.
Y es que la experta señala que el parásito puede llegar a los productos agrícolas a través de diferentes vías, como el agua de riego contaminada con aguas residuales, filtraciones de sistemas sépticos, inundaciones o una higiene inadecuada durante el cultivo, la recolección, el procesado o el envasado. Asimismo, advierte de que el lavado industrial con agua contaminada también podría contribuir a la propagación del microorganismo.
"Las verduras de hoja, las hierbas aromáticas y algunos frutos rojos presentan características que favorecen este tipo de contaminación", argumenta, haciendo hincapié en que, al crecer cerca del suelo y tener superficies rugosas o con pliegues, pueden retener al parásito. Además, al consumirse habitualmente en crudo, no existe un tratamiento térmico posterior que elimine el microorganismo.
López subraya que este brote pone de manifiesto que la seguridad de las verduras frescas no depende únicamente del lavado doméstico. "La prevención comienza en el campo, con agua segura, un saneamiento adecuado, la higiene de los trabajadores y una buena trazabilidad de la cadena alimentaria", afirma.
Aunque la magnitud del brote ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias estadounidenses, López llama a la calma y recuerda que la ciclosporiasis no suele ser una enfermedad mortal. "Hay que estar pendientes, pero no preocuparnos en exceso", señala. El principal impacto radica en el elevado número de afectados, la duración de los síntomas y las hospitalizaciones, además de la necesidad de identificar cuanto antes el origen del brote.
"En España no se han documentado episodios autóctonos comparables a los registrados en Estados Unidos", explica, argumentando que los casos detectados han sido esporádicos, generalmente asociados a viajes a zonas tropicales o subtropicales o en pacientes inmunodeprimidos. Además, advierte de que la enfermedad podría estar infradiagnosticada, ya que las pruebas específicas para detectar Cyclospora cayetanensis no suelen incluirse en los estudios rutinarios de diarrea, lo que favorece que se confunda con otras gastroenteritis o incluso con una salmonelosis.
Aun así, insiste en que los consumidores deben seguir las alertas oficiales, lavar correctamente los alimentos y consultar con un profesional sanitario ante una diarrea acuosa prolongada, aunque recalca que este episodio "no debe hacer que abandonemos el consumo saludable de frutas y verduras".
Además, en el ámbito doméstico, López recomienda lavarse las manos antes y después de manipular frutas y verduras, lavar los productos frescos bajo el grifo, retirar las hojas exteriores de la lechuga y evitar la contaminación cruzada entre alimentos sin lavar y preparados para el consumo; así como refrigerar los productos ya cortados.
No obstante, recuerda que el lavado reduce el riesgo, pero no elimina por completo el parásito, ya que puede permanecer adherido a las hojas. Por ello, desaconseja utilizar lejía o jabón sobre los alimentos y recalca que, aunque la cocción destruye el microorganismo, esta medida no suele aplicarse a las verduras que se consumen crudas. "No hay que abandonar el consumo de frutas y verduras, sino seguir las alertas oficiales y extremar las medidas de higiene", concluye.