
Por Santiago Melo
28 de julio de 2026La levodopa es el tratamiento de referencia para controlar los síntomas motores de la enfermedad de Parkinson, pero encontrar la dosis adecuada continúa siendo uno de los principales desafíos clínicos. Una cantidad insuficiente puede dejar al paciente con graves dificultades para moverse, mientras que un exceso puede provocar movimientos involuntarios e incontrolables. Con el objetivo de facilitar un ajuste más preciso del tratamiento, un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) ha desarrollado un parche portátil capaz de monitorizar en tiempo real los niveles del fármaco a través del sudor.
El dispositivo, cuyos resultados se publican en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, se coloca sobre la yema del dedo, una zona con una elevada concentración de glándulas sudoríparas. A diferencia de otros sistemas de monitorización, no necesita pilas: funciona gracias a una reacción química que se produce cuando la levodopa presente en el sudor entra en contacto con unas enzimas incorporadas en el parche, generando un pequeño voltaje que permite calcular la concentración del medicamento en el organismo.
Los investigadores compararon las mediciones obtenidas con el parche con los resultados de análisis de sangre convencionales en voluntarios sanos y pacientes con Parkinson. El estudio concluyó que ambos métodos ofrecían una precisión comparable, con la ventaja de que el nuevo dispositivo permite realizar un seguimiento continuo y obtener los resultados de forma inmediata, sin necesidad de extracciones ni de esperar varios días al análisis de laboratorio.
Actualmente, los médicos ajustan la medicación basándose, en gran medida, en los síntomas que describen los propios pacientes y en diarios donde registran la evolución de la enfermedad. Sin embargo, estos métodos pueden no reflejar con precisión las variaciones en los niveles de levodopa, especialmente en las fases más avanzadas del Parkinson, cuando el margen terapéutico se reduce y los efectos del fármaco duran cada vez menos tiempo.
Durante los ensayos, los investigadores observaron además que las personas con Parkinson eliminan la levodopa del organismo con mayor rapidez que los voluntarios sanos, un hallazgo que podría ayudar a explicar por qué muchos pacientes experimentan un empeoramiento brusco de los síntomas entre una dosis y la siguiente.
Según los autores, esta tecnología podría sentar las bases para futuros sistemas de circuito cerrado capaces de combinar la monitorización continua con bombas que administren automáticamente la dosis exacta del medicamento cuando el organismo la necesite.