
Por Medicina Responsable
20 de enero de 2026Cuando ocurre un hecho extraordinario, el comportamiento que genera nos sirve de lección, tanto en lo positivo como en lo negativo.
En la tragedia ferroviaria de Córdoba, destaca la entrega de la Guardia Civil y los servicios de emergencia, y bomberos, con alargamiento de jornada laboral casi heroica; la disposición generosa de los servicios profesionales de medicina, enfermería, y personal auxiliar de los centros hospitalarios, y la voluntaria entrega del pueblo, esos seres anónimos, que llevaron ropas de sus casas, y comida, y pasaron la noche en vela, aunque nadie se lo exigía.
Naturalmente, al lado de la generosidad y el amor al prójimo, también brillaron los egoísmos repugnantes de compañías de transportes -por carretera y por el aire- que aprovecharon las necesidades personales que causa la tragedia para subir los precios de una manera abusiva, repugnante y despreciable. No nos olvidaremos de estas empresas, que demostraron, con su comportamiento, su miseria moral. Tampoco de que, como siempre, los profesionales de la Medicina demostraron ser auténticos soldados de salud en momentos de combate.
Gracias a los solidarios. Y nuestra reprobación a los aprovechados de la oferta y la demanda, sin compasión al luto y al dolor.