
Por Medicina Responsable
14 de enero de 2026La inmensa mayoría de los accidentes están motivados por un fallo humano. Las consecuencias son uno o varios muertos en los accidentes de carretera, catástrofe en un avión o en un barco, incalculables daños irreparables, en una explosión que deriva en salida incontrolada de gases peligrosos.
En los hospitales también se producen fallos humanos, porque médicos, enfermeros y personal auxiliar no son robots, sino seres humanos. Y estos fallos nos llaman mucho más la atención, debido a la inmensa confianza que casi todos tenemos en los profesionales de la Sanidad. Ellos no transportan mercancías, o decenas de pasajeros, sino enfermos a los que conducen hacia la salud.
El fallo humano, producido en el Hospital Universitario de Burgos, es un ejemplo de ese aldabonazo que se produce, cuando la equivocación que deriva en dos muertos tiene lugar, no en el interior de un autocar o de un tren, sino en ese sitio donde muchas personas ingresan con peligro de perder la vida y, la mayoría, la recuperan.
Y nos quedamos tan estupefactos como dolidos, precisamente, por el escenario en el que ha tenido lugar el error. Y comprendemos a las familias, porque no nos cuesta nada saber cuáles serían nuestras emociones, si estuviéramos en su lugar.
Por eso, hay que investigar y aclarar, porque es de justicia, y reclamar responsabilidades, también, para evitar repeticiones futuras. Y, también, es justo no extender responsabilidades a todo un hospital, a toda una provincia o a toda una autonomía. Eso nos podría llevar a suspender la circulación de trenes, el vuelo de aviones y el transporte en carretera.
En Medicina Responsable siempre defenderemos, tanto a los pacientes, como a los médicos y enfermeros. Y, humildemente, desde nuestro rincón, lucharemos para que los fallos -que siempre se producirán- sean lo más infrecuentes posibles.