
Por Medicina Responsable
27 de marzo de 2026La persona que quiere suicidarse no está contenta con su vida. Y el 80% de las personas que sufren depresión en algún momento ejercen una conducta suicida. Y 15 de cada 100 lo logran. Pero la depresión no es una enfermedad incurable y, por ello, no se contempla que se pueda aplicar la eutanasia. Aplicar la eutanasia a una persona que, además de dolores que requieren aplicación de paliativos, esté hundida en la depresión plantea dudas a muchísimas personas.
Desde el punto de vista económico, es mucho más barata la eutanasia que curar la depresión, y gastar dinero en paliativos. También es mucho más económico y cómodo tener un perro, que tener un hijo, pero me imagino que, en la aplicación de la eutanasia, pesarán más las razones éticas que las que aplica un banquero a su empresa.
Setecientos años antes del nacimiento de Jesús, en la Esparta de Licurgo, ya se encontró una fórmula que ahorraba dinero al Estado: los bebés recién nacidos eran examinados por el Consejo de Ancianos y, al que presentaba una alguna tara física se le arrojaba por un barranco.
La cita puede parecer una exageración argumental, pero es que, en el año 2024, en España hubo casi 4.000 suicidios. Y 120 eran menores de edad.
La vida y la muerte es la línea más delicada, porque no admite rectificación. Y entendemos la eutanasia en esa persona mayor, con una enfermedad irreversible, si ella lo solicita. Pero plantea muchas dudas en una persona joven si, además, padece una depresión.
Como, me imagino, se le plantea al médico, que ha estudiado para curar y sanar, no para apresurar la llegada de la muerte. A lo peor, hasta se crea un Registro de Objetores de Conciencia a la Eutanasia, como existe para el aborto. Sería otra intolerable intromisión en las creencias e intimidad de los médicos.