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Día Nacional de la Atención Primaria

José Polo, Semergen: “Si falla la Atención Primaria, nuestro sistema sanitario público se irá al garete”

El presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria repasa la situación del sector en esta entrevista para Medicina Responsable

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José Polo, Semergen: “Si falla la Atención Primaria, nuestro sistema sanitario público se irá al garete”
El doctor José Polo, presidente de Semergen

Por Juan García

11 de abril de 2024

El doctor José Polo accedió a la presidencia de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) en plena pandemia, en el año 2020. Su experiencia como médico de familia y como miembro de los Grupos de Trabajo de Hematología e Hipertensión Arterial y Enfermedad Cardiovascular de esta sociedad le convierten en un gran conocedor de la situación de la Atención Primaria (AP), desde la relación con las administraciones públicas, hasta la cotidianidad en la consulta, la cual sigue afrontando cada día. Con motivo del Día Nacional de la Atención Primaria, Medicina Responsable entrevista al doctor Polo para hacer un repaso de la situación de la especialidad y poner sobre la mesa las demandas de los profesionales.

 

Autoridades y políticos definen con frecuencia la AP como “la puerta de entrada al sistema sanitario”, ¿qué supone esto para el Sistema Nacional de Salud?

La AP es la que atiende, a través del médico de familia, a toda la población de una forma transversal de todas las especialidades y todas las patologías. Resuelve más del 80% de los problemas de salud de los ciudadanos. Si falla, nuestro sistema sanitario público, que hemos construido durante muchos años, se va a ir al garete. No es que sea la puerta de entrada, es la columna vertebral del sistema sanitario y eso se nos debe quedar grabado.

Listas de espera, falta de profesionales…los problemas de la AP parecen claros, pero ¿qué hace falta para ponerles remedio?

Los problemas son harto conocidos: la saturación, la falta de recursos, la falta de inversión. Lo primero es voluntad política, nuestros gestores se tienen que convencer de que no valen palabras huecas y se necesitan medidas a corto, medio y largo plazo. Desde Semergen venimos reclamando desde hace años una gestión de la demanda asistencial, los médicos no estamos para resolver problemas administrativos y deberíamos reorganizar la demanda para reducir las listas de espera. Hace falta quitar trabas administrativas a la hora de solicitar pruebas y tratamientos y que, además, el profesional esté dotado y formado para determinadas técnicas que se pueden hacer en el centro de salud, como ecografías o cirugías. También fomentar la investigación en AP para estimular que ese médico se sienta útil e igual de capaz que los compañeros de nivel hospitalario. 

¿Hay que reformar el modelo de la AP?

Yo creo que es un modelo que ha demostrado ser bueno, pero necesita reformas. Y estas tienen que empezar por la formación en las facultades para que el médico conozca la AP. También se debe invertir en una política coherente de recursos humanos, lo que no podemos intentar es cubrir las mismas horas que antes con la mitad de las plantillas. Habrá que hacer reestructuraciones y potenciar la formación del profesional en entornos rurales, también garantizando la conciliación familiar. Si queremos que la AP sea resolutiva hay que generar un estímulo en los profesionales. Hay medidas que implican un coste económico importante, pero otras solo conllevan una reorganización. 

¿Hay alguna medida de las administraciones que vaya en línea con sus reivindicaciones?

Veo un cambio de actitud porque las administraciones van teniendo consciencia de la necesidad de reformas. La gestión de la demanda asistencial parece que va entrando en el discurso político en los servicios de salud de algunas comunidades autónomas, pero no se pueden tomar medidas cortoplacistas. En las campañas electorales siempre hay mucho ruido, pero a la hora de la verdad no se plasman en los presupuestos. Venimos reclamando que esto se tiene que conseguir con un Pacto de Estado. Pero en general, como ciudadano, no veo que nuestra clase política actual sea capaz de solucionar esto, porque se dedican a pelearse entre ellos en lugar de a buscar soluciones. Mirando a izquierda y derecha es penoso el discurso político que tenemos.

Estamos en pleno proceso de adjudicación de las plazas MIR y las de medicina de familia vemos cada año como no se cubren en su totalidad, ¿por qué ha dejado de ser una especialidad atractiva?

Habría que analizar no solo por qué no se elige la AP, sino por qué ha habido un cambio grande de tendencia a la hora de la elección de las plazas MIR. Sorprende un poco la rapidez con la que se eligen las plazas de dermatología, por ejemplo. Probablemente haya que dotar al sistema MIR de unas puntuaciones adicionales para valorar la vocación del médico. El sistema prima los grandes expedientes académicos, pero igual hay jóvenes que se quedan sin plaza y tienen una gran vocación. También es urgente actualizar el programa de la especialidad para adaptarlo a la formación específica y hacerla más atractiva. El ministerio tiene las alegaciones y hace más de un año que no acaban de publicarlo. La acreditación de los formadores debe ser revisada, pero con muchísimo cuidado, porque no podemos disminuir la calidad de la formación. Hay que reevaluar, potenciar y ayudar al tutor, pero no bajar el baremo. 

¿Cómo percibe el estado actual de la vocación del médico de familia entre las nuevas generaciones?

No podemos generalizar, pero creo que en mi generación éramos más vocacionales. Al final es difícil medirlo porque es algo personal. Hay que intentar captar a esos que se quedan fuera por unas décimas, pero no medimos su vocación y creo que se podría valorar por expertos a través de, por ejemplo, test psicológicos.

¿Qué argumentos daría para combatir el desprestigio de esta especialidad?

Además de denunciar la situación de la AP y lo mal que está, tiene que haber discursos que hablen de aportar soluciones. Hay que poner ganas, ilusión, dinero y mucho trabajo para que sea atractiva la AP y vender ese mensaje, porque si no, no vamos a incentivar a los compañeros a seguir trabajando. 

¿Se está perdiendo el cara a cara con el paciente entre tanta burocracia?

Lo fundamental para la AP es la anamnesis, es decir, el interrogatorio correcto. Consiste en preguntarle al paciente qué le pasa, dialogar con él para explicarle bien su enfermedad, su tratamiento y aquellas medidas que debe tomar. Para eso es fundamental tener tiempo y, si no lo tenemos, acabaremos perdiendo esa cercanía. Hoy en día recurrimos mucho a las máquinas y no exploramos o atendemos correctamente a nuestros pacientes porque no tenemos tiempo y porque pensamos que la tecnología va a superar a una correcta exploración física y creo que, teniendo tiempo, con ambas cosas conseguiremos un diagnóstico y tratamiento mejor para el paciente que aumente su calidad de vida. Para eso necesitamos tiempo, no unas agendas con 60 pacientes diarios. 

Según reflejan las distintas ediciones del barómetro sanitario, la pandemia supuso un punto de inflexión en la percepción que tienen los ciudadanos sobre el sistema sanitario del que aún no ha conseguido recuperarse, ¿qué ha ocurrido?

La pandemia provocó aplausos para los médicos, pero después se han ido transformando en abucheos. También generó retrasos asistenciales en citas y revisiones y es cierto que ese año de retraso no se ha recuperado. Eso genera malestar entre los ciudadanos y es lógico y normal. La jubilación de muchos compañeros agrava esta situación y la única solución es la gestión de las listas de espera.