
Por Virginia Delgado
13 de octubre de 2026El verano de 2026 ha dejado 5.807 muertes atribuibles a las altas temperaturas en España, la cifra más elevada de la última década. Según los datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre se registró un 51,6% más de fallecimientos asociados al calor que en el mismo periodo del año pasado y un 184,4% más que en 2024.
Por edades y sexo, el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del ISCIII ha notificado que las personas mayores han sido las más afectadas. Concretamente, el 97% de las defunciones estimadas atribuibles al calor se produjeron en personas de 65 o más años, y el 62% en mayores de 85.
Del total, el 60% fueron mujeres (3.486 frente a 2.321 hombres). En cuanto a la distribución temporal, el impacto más alto se registró en agosto, con 2.162 muertes, seguido de julio (2.026), junio (938), septiembre (559) y la segunda quincena de mayo (123).
En cuanto a la distribución por el territorio español, el impacto no fue homogéneo. Las mayores tasas de mortalidad atribuible al calor se observaron en el norte y noreste peninsular.
El equipo que coordina MoMo en el Centro Nacional de Epidemiología (CNE-ISCIII) ha manifestado que los fallecimientos se han producido "en un contexto climático excepcional, caracterizado por cuatro olas de calor, además de otra adicional a principios de septiembre, sequía persistente, grandes incendios forestales y una intensa ola de calor marina en el Mediterráneo occidental”. Los investigadores también han recordado que, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), ha sido el verano más cálido de la historia reciente.
El análisis de MoMo se basa en registros diarios de mortalidad, datos meteorológicos de la AEMET y modelos estadísticos que permiten estimar el efecto específico de las temperaturas extremas sobre la salud. “La información refuerza, un año más, la importancia de mantener una vigilancia epidemiológica continua y de fortalecer las medidas de prevención y adaptación frente a los efectos del calor extremo sobre la salud de la población”, han concluido desde el ISCIII.