
Por Medicina Responsable
1 de septiembre de 2026El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a dar rienda suelta a sus postulados antivacunas para vincularlas nuevamente con el autismo. A través de redes sociales, el mandatorio norteamericano ha compartido una publicación en la que alega que no hay casos documentados de autismo entre la comunidad amish, que se presupone que no se vacunan. "330 años después no hay ni un solo caso publicado explícitamente documentado de un niño amish no vacunado con autismo", reza la publicación.
El mandatario estadounidense cita la presentación 7336 del Congreso Internacional de Investigación del Autismo de 2010 que, según la publicación de Trump, especifica que "se ha documentado autismo en niños amish", pero "no hay ningún caso publicado y explícitamente documentado de autismo y cero vacunas". No hay datos fiables, pero se cree que la mayoría de los amish -unos 400.000 en Estados Unidos- no se vacunan.
Este ha sido el último episodio de la cruzada antivacunas del presidente, que ya ha despertado el rechazo unánime de la comunidad sanitaria al establecer restricciones a las recomendaciones de vacunación para la población infantil estadounidense. El pasado 24 de agosto el propio Trump auguraba que habrá una reducción de la "epidemia" de autismo, una condición que ha relacionado con las vacunaciones. "Vais a ser testigos de una gran diferencia en la tasa de autismo, que es como una epidemia", dijo Trump durante un acto público en la Casa Blanca. Trump recomendó entonces a las familias que reduzcan y espacien las dosis de las vacunas administradas a los menores de edad con "pinchazos pequeños" en lugar de una sola dosis, una postura desmentida recurrentemente por las autoridades médicas, que descartan cualquier relación del autismo con las vacunaciones.
El dirigente ya redujo las recomendaciones de vacunas para los niños, en contra del criterio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, un organismo con el cual también ha protagonizado distintas desavencencias. Esta última declaración se suma a su listado de discursos que contravienen la evidencia disponible y que le han enfrentado a la comunidad científica internacional.