
Por Juan García
30 de julio de 2026La evolución de las listas de espera es uno de los grandes focos de malestar de los ciudadanos con el sistema sanitario, así como uno de uno de los principales quebraderos de cabeza para las administraciones autonómicas. En el contexto actual confluyen un tensionamiento progresivo de la demanda asistencial con un considerable impacto de las huelgas médicas que aún está por determinar. A esto hay que sumar otra complejidad añadida: la falta de criterios homogéneos en todo el estado para su medición, que dificultan un diagnóstico preciso para atajar los focos de atasco.
Según los últimos datos del Sistema de Información de Listas de Espera en el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad (SISLE-SNS), la situación al cierre de 2025 muestra un aumento en el número de usuarios y tiempos de espera respecto al año anterior. El número de pacientes pendientes de un procedimiento quirúrgico (más de 850.000) se halla en máximos históricos, mientras la demora media para acceder a una primera consulta con especialistas se encuentra muy cerca de romper su propio techo. En Atención Primaria (AP), según el último Barómetro Sanitario, la espera para ser visto por un médico de familia ha superado por primera vez el umbral de los 10 días, mientras el número de pacientes atendidos en el mismo día o al siguiente va a la baja.
A excepción de las de AP, a estas cifras cabe sumarle el previsible impacto de las sucesivas huelgas de médicos. Según los balances de las comunidades autónomas, entre los cinco llamamientos al paro a nivel nacional y otros tantos a nivel autonómico, la factura del conflicto por el Estatuto Marco deja cientos de miles de consultas y procesos desatendidos durante estos días.
El balance provisional del Ministerio de Trabajo sobre el impacto de la conflictividad laboral en la actividad deja al sector de servicios sanitarios y sociales han acaparado más del 40% de las jornadas de trabajo perdidas entre enero y mayo de 2026. En total, en este sector fueron 285.355 días durante el periodo analizado, una cifra 20 veces superior a la registrada en el mismo margen del año anterior. Con más de 90.000 huelguistas registrados en los primeros meses de este año, son 13 veces más que en el mismo periodo del año anterior.
La radiografía de las listas de espera en España arroja una situación muy dispar entre comunidades, tanto en tiempos de espera como en número de pacientes. En esta distribución influye la ausencia de unos criterios homogéneos en la recopilación de los datos, que el Ministerio trata de aplacar a través de un Real Decreto de listas de espera. Con esta normativa, Sanidad pretende garantizar la trazabilidad y la transparencia de la información que reportan las comunidades autónomas sobre los tiempos de acceso al sistema sanitario.
La norma, no obstante, tendrá que esperar a después del verano para avanzar, en base a la petición de más tiempo por parte de las comunidades autónomas en el último Consejo Interterritorial.
Estas diferencias entre comunidades se hacen palpables en las consultas con especialistas. La Rioja (32 días), País Vasco (49) y Cantabria (61) son las comunidades que menores tiempos de espera reportan; mientras que Canarias (162), Navarra (152) y Aragón (138) presentan las mayores demoras.
En cuanto al volumen de pacientes, Madrid (134,69 por cada mil habitantes), Asturias (115,03) y Andalucía (100,27) son las comunidades peor paradas; frente a La Rioja (25,81), Castilla-La Mancha (26,29) y País Vasco (33,96). Además del código postal, en el tiempo que tiene que esperar un paciente para recibir la atención médica que necesita también influye la patología que tenga. O, más bien, el especialista que debe tratarla.
Los traumatólogos son quienes mayor atasco tienen en consulta, según los últimos datos del SISLE-SNS. Con un tiempo medio de espera de 132 días y una tasa de 13,64 pacientes por cada mil habitantes, esta especialidad lidera tanto en volumen de usuarios como en demora. A esta le siguen dermatología, con 127 de espera media, pero una tasa bastante inferior (6,76); y neurología (109 días y 4,24 pacientes por cada mil habitantes).
Entre las diez especialidades analizadas en este sistema, la espera media se sitúa en 102 días, con una tasa de 84,42 pacientes por cada mil habitantes. No llegan a cuatro de cada diez pacientes los que consiguen cita con un especialista en un plazo inferior a dos meses.
Aun con cifras récord en el número de pacientes pendientes de pasar por el quirófano, la situación a finales de 2025 dibujaba un frágil equilibrio que se viene manteniendo desde la pandemia. La lista de pacientes en espera aumenta, pero lo hace al mismo ritmo que crece la capacidad de resolución de las unidades quirúrgicas. Desde 2019, la tasa de entradas y salidas ha crecido en paralelo de tal forma que, si en ese año había 2,4 millones de procesos pendientes y en 2025 llegaron a 2,8, las operaciones atendidas se mantuvieron en esas mismas cifras. Es decir, lo comido por lo servido, dejando la espera como un mal estructural que, con sus fluctuaciones, no ha experimentado grandes cambios.
Con 269 días de espera media, cirugía plástica es la especialidad con mayores tiempos de espera, seguida de neurocirugía (172) y angiología (151). Aunque con unos tiempos menores, el mayor volumen de pacientes se acumula en las intervenciones de traumatología (200.584 pacientes a la espera), oftalmología (172.974) y cirugía general y del aparato digestivo (149.749).
Mientras cirugía torácica y plástica fueron las especialidades que más vieron crecer los tiempos de espera, con 11 días más de media que en el año anterior; urología, con 12 días menos y, sobre todo, neurología con 19 días menos que en 2024, son las que más han mejorado los tiempos medios de espera.
Habrá que esperar al próximo informe, correspondiente a 2026, para comprobar el impacto de las huelgas sobre el frágil equilibrio alcanzado en las listas de espera quirúrgica.