
Por Medicina Responsable
23 de enero de 2026766. Ese es el número de vidas que se ha llevado el frío en España durante el primer mes del año. Pero no son las únicas. Durante noviembre y diciembre se acumularon otros 415 fallecimientos, superando así el millar de defunciones desde que llegaron a la península Ibérica los episodios de bajas temperaturas.
El primer desplome térmico tuvo lugar durante los días 20, 21 y 22 de noviembre, coincidiendo con las primeras muertes registradas por frío extremo. Después, en torno al 3 de diciembre, la AEMET volvió a avisar del descenso de las temperaturas mínimas; y otra vez al comienzo de la Navidad. Algunas asociaciones y oenegés advertían: las personas sin hogar corren gran peligro. Sin embargo, el peor de los escenarios llegó con la entrada de 2026: en tan solo un par de días, las cifras aumentaron exponencialmente.
A 23 de enero, se calcula que han muerto más de 1.100 personas en España desde que comenzó el frío en noviembre; según reflejan los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Desglosado por meses, en noviembre se registraron 137 muertes, diciembre contabilizó 278 defunciones y, enero, 776. Sin embargo, hay que destacar que estas cifras aluden a las muertes atribuibles a las bajas temperaturas, no exactas. Es decir, el modelo utiliza técnicas estadísticas para estimar el exceso de mortalidad diario que se asocia al frío basándose en la diferencia entre las muertes observadas y las esperadas, y no contabiliza individuos con causa de muerte directa certificada por frío.
Por segmentos poblacionales, ocho de cada diez fallecidos por frío eran personas de más de 65 años (es decir, 932 personas) y, de ellas, el 68% tenía más de 85 años. Respecto al sexo, las mujeres representan el 53% del total de defunciones.
Sin embargo, si hay un colectivo que sufre de manera directa las consecuencias del frío invernal, es el de las personas que viven en la calle o en circunstancias de vunerabilidad. "Debemos estar cerca de ellas", afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Colegio General de Enfermería (CGE). "Las enfermeras y enfermeros, como profesionales más cercanos al paciente, tenemos la labor imprescindible de educar a la población", añade.
Además, recuerda que el frío no castiga solo a las personas en riesgo de pobreza o sinhogarismo, sino también a personas ancianas, embarazadas, con enfermedades crónicas, con tratamientos que afectan a la adaptación del organismo (como vasodilatadores), con movilidad reducida, desnutrición, intoxicación etílica o que trabajan al aire libre.
Para paliar las consecuencias del invierno, el Ministerio de Sanidad cuenta con un Plan Nacional de actuaciones preventivas por bajas temperaturas 2025-2026 con seis ejes de actuación para "reducir el impacto sobre la salud" asociado con el frío. Entre ellos destaca la predicción meteorológica, la información a la población, el desarrollo del sistema de información sobre la mortalidad, la difusión a profesionales sanitarios y sociales, la coordinación con servicios sociales e integración de administraciones y entidades competentes.
Además, el citado MoMo forma parte de la estrategia pues, junto con la AEMET, la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral, el Ministerio de Interior y el de Derechos Sociales y Política Territorial, son los encargados de activar los niveles de alerta e información. Este plan fue activado el 1 de diciembre y estará activo hasta el 31 de marzo previsiblemente, pues su continuidad dependerá de las condiciones meteorológicas.