
Por Medicina Responsable
26 de agosto de 2026Con la finalidad de reducir la ansiedad y el estrés que puede provocar en los niños y sus familias la entrada en quirófano para realizar una cirugía, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid ha implantado un nuevo protocolo que permite a los padres acompañar a sus hijos en el interior de la sala de operaciones. En la misma, los progenitores pueden quedarse durante el proceso de inducción anestésica hasta que el pequeño se quede dormido y volver tras la intervención, antes de despertar.
"La presencia de una persona de confianza facilita que el menor afronte este momento con mayor tranquilidad y permite que los padres conozcan de primera mano el entorno y a los profesionales que van a atenderlo" han explicado desde el hospital madrileño.
Antes de poner en marcha esta iniciativa, impulsada por el Servicio de Anestesia y Reanimación junto con Enfermería del centro, los progenitores podían permanecer junto a sus hijos en una sala situada antes del quirófano y estos accedían solos a la sala de operaciones. "Ahora, los padres se visten con la indumentaria necesaria y entran con el niño y con nosotros", ha manifestado David Callejo, anestesiólogo del Hospital Gregorio Marañón.
Además, el acompañamiento se extiende también a los procedimientos con anestesia que se realizan fuera del quirófano. De esta manera, los padres pueden permanecer junto a sus hijos en pruebas y tratamientos como resonancias magnéticas, endoscopias o procedimientos de radioterapia, entre otros.
Desde el centro hospitalario, han epxlicado que, durante la inducción anestésica, la madre o el padre pueden permanecer junto a su hijo, hablarle, tranquilizarle y mantener el contacto con él, así como ayudarle a tumbarse en la camilla y acompañar la colocación de la mascarilla. "El niño está acompañado en todo momento mientras permanece despierto y todos los procedimientos que se realizan el día de la cirugía se llevan a cabo una vez dormido", ha destacado el anestesiólogo.
Al finalizar la cirugía, el menor sale todavía dormido del quirófano y es trasladado a una sala de recuperación, donde vuelve a estar acompañado por sus padres durante el despertar. Posteriormente, en función del tipo de intervención y de su evolución, puede ser trasladado a planta o recibir el alta hospitalaria.
Con este nuevo protocolo, desde el centro han subrayado que el hospital "continúa avanzando en la humanización de la asistencia pediátrica y en la incorporación de las familias a los cuidados, facilitando una experiencia quirúrgica más cercana y segura, así como respetuosa con las necesidades emocionales de los menores".