
Por Santiago Melo
14 de agosto de 2026El Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid ha desarrollado una solución inédita para reconstruir la tibia de un paciente con un sarcoma óseo de alto grado. Ante la imposibilidad de utilizar una prótesis convencional sin poner en riesgo la conservación de la pierna y la movilidad de la rodilla, los profesionales del centro diseñaron y fabricaron un implante completamente personalizado.
El dispositivo fue creado por la Unidad de Planificación Avanzada y Manufactura 3D (UPAM3D) del hospital, en colaboración con el Instituto de Investigación Sanitaria Gregorio Marañón y la Universidad Politécnica de Madrid. La prótesis está fabricada en una aleación de titanio mediante impresión 3D y utiliza estructuras de metamaterial inspiradas en tecnología aeroespacial.
Estas estructuras están formadas por barras de escala milimétrica que permiten reproducir tanto la forma como la función mecánica del hueso. A diferencia de una prótesis convencional, el implante no busca sustituir por completo el comportamiento del tejido óseo, sino imitarlo y distribuir las cargas de una manera similar a como lo haría una tibia sana.
La pieza pesa aproximadamente 300 gramos, pero es capaz de soportar cargas superiores a los 500 kilos. Esta capacidad permite absorber los esfuerzos que se producen durante actividades cotidianas y evita que el hueso situado alrededor del implante se debilite por falta de uso.
El primer paciente beneficiado por esta tecnología es un hombre de 38 años tratado por un sarcoma óseo de alto grado en la tibia. Tras sufrir además una infección y una reducción severa de la densidad ósea, el hueso restante no ofrecía suficiente soporte para colocar un implante convencional.
Para desarrollar la alternativa personalizada, los especialistas utilizaron las imágenes radiológicas del paciente y construyeron un gemelo digital de su pierna sana. Sobre este modelo simularon las cargas que soporta la tibia al caminar, subir escaleras o incluso tropezar. Con esos datos calcularon cómo debía distribuirse la red interna de la prótesis para dirigir el peso hacia las zonas del hueso capaces de asumirlo.
Esta planificación también permitió orientar los tornillos de fijación hacia las áreas con mejor calidad ósea y preparar la cirugía con precisión milimétrica. La prótesis se rellenó además con hueso esponjoso procedente del Banco de Huesos y Tejidos Osteotendinosos del propio Gregorio Marañón, de manera que el injerto quedó entrelazado con la estructura metálica para favorecer la integración y la fijación del implante.
La intervención se desarrolló sin dificultades y las pruebas de imagen posteriores confirmaron una adaptación favorable. Casi un año después de la operación, el paciente no ha presentado infecciones ni complicaciones relacionadas con la cirugía, mantiene la alineación y la movilidad de la rodilla y su recuperación ha sido satisfactoria.
Actualmente, el hombre ya puede caminar y en muchas ocasiones lo hace sin necesidad de utilizar muletas. El resultado supone especialmente un avance en casos complejos en los que las soluciones protésicas convencionales no permiten conservar simultáneamente la extremidad y su funcionalidad.