
Por Gonzalo de Esteban
5 de noviembre de 2026La crisis sanitaria en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado un límite extremo. La convivencia simultánea de dos epidemias de gran magnitud ha situado al país en una situación de emergencia total. El brote de ébola, que hace unos meses dejaba un trágico balance de 4.400 fallecidos repartidos en siete provincias, se ha desbordado en menos de un semestre hasta registrar 10.532 casos confirmados y 5.126 muertes. A esta catástrofe se suma el impacto del peor brote de cólera vivido en el país en décadas, que roza los 60.000 contagios y se cobra ya más de 1.800 vidas. Entre ambas infecciones, la cifra de fallecidos supera los 6.800.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido desde Ginebra de que, si bien la velocidad de contagio del ébola se ha ralentizado en algunos focos iniciales, la aparición incesante de nuevos brotes y la expansión del cólera a lo largo del río Congo plantean un riesgo inminente sobre la capital, Kinshasa.
El impacto de la crisis ha superado ya las fronteras congoleñas. La confirmación de casos vinculados a este brote en países como Kenia y Nigeria ha encendido la alerta epidemiológica en toda la región africana. La preocupación trascendió además al ámbito internacional tras confirmarse la evacuación médica a Reino Unido de un profesional sanitario contagiado por ébola para ser atendido bajo estrictas medidas de aislamiento.
Sobre el terreno, la respuesta médica se enfrenta a obstáculos extremados. En las provincias orientales de Kivu Norte e Ituri (epicentros de la enfermedad con tasas de letalidad que alcanzan el 55,9% en algunas zonas), los enfrentamientos armados, la destrucción de instalaciones sanitarias, las inclemencias meteorológicas y los movimientos masivos de población impiden aplicar los protocolos básicos de aislamiento y seguimiento de contactos, que apenas roza el 84% frente al 95% recomendado.
El brote está originado por la cepa Bundibugyo, una variante del ébola la cual los tratamientos diseñados contra la cepa Zaire no ofrecen la misma respuesta. Ante esto, la OMS ha recomendado incluir urgentemente dos vacunas candidatas en los ensayos clínicos que lidera el Instituto Nacional de Investigación Biomédica de la RDC.
En su comparecencia, la OMS ha instado a la comunidad internacional a volcar ayuda logística y económica inmediata en la zona, haciendo un llamamiento expreso a no aplicar vetos ni restricciones de viaje a los países afectados, ya que este tipo de bloqueos penalizan la transparencia de las administraciones locales y dificultan el envío del material médico necesario para atender a los pacientes.