
Por Virginia Delgado
6 de julio de 2026Dese hace unos años, la Organización Médica Colegial (OMC), en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Ministerio de Justicia, trabaja en el desarrollo del Certificado Médico de Defunción Electrónico (CMDe).
Se trata de la versión digital del tradicional en papel que permite que el proceso de notificación del fallecimiento de una persona sea más simple, ágil, eficiente y seguro, ya que, al incorporar la firma electrónica, acredita al instante la identidad y la colegiación del médico que certifica la muerte, aportándole seguridad jurídica ante cualquier intento de intrusismo. En lo que respecta a los ciudadanos, les evita desplazamientos y gestiones burocráticas.
Desde hace unos meses, el CMDe está operativo en Cataluña y en la Comunidad de Madrid, y el objetivo es que lo esté en el resto de las comunidades y ciudades autónomas en 2027. Por ello, la OMC ha hecho un llamamiento a las instituciones públicas, tanto estatales como autonómicas, para completar su implementación en todo el territorio nacional.
“El Certificado Médico de Defunción Electrónico no es una propuesta de futuro, sino un proyecto consolidado por la OMC desde hace años. No podemos permitir una sanidad a dos velocidades. Es urgente que las administraciones se impliquen para unificar un sistema que blinda legalmente al médico, protege a los ciudadanos y hace más eficiente el Sistema Nacional de Salud y al Estado”, ha manifestado Tomás Cobo, presidente de esta organización.
Por otro lado, la OMC ha destacado que, “gracias a la capilaridad y capacidad de actuación conjunta con los colegios de médicos de cada provincia, la profesión está lista para liderar este despliegue. Sin embargo, se requiere un compromiso político coordinado para evitar una brecha digital en la gestión de un acto médico tan trascendental como es la certificación de la defunción”.
Además de agilizar los trámites una vez que fallece una persona, este certificado digital permite analizar los datos de mortalidad y causas de fallecimiento en tiempo real. Una evaluación que, como han señalado desde la Organización Médico Colegial, “es estratégica para el diseño de políticas sanitarias basadas en la evidencia, así como para la planificación epidemiológica eficiente”.