
Por Medicina Responsable
24 de junio de 2026Europa afronta una ola de calor histórica que ha puesto bajo alerta a varios países del continente. Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Bélgica, Portugal y España han activado avisos por temperaturas extremas, en algunos casos por encima de los 40 grados, mientras las autoridades adoptan medidas urgentes para proteger a la población más vulnerable.
En Francia, uno de los países más afectados, varias ciudades han registrado temperaturas históricas para un mes de junio y decenas de departamentos han sido situados bajo alerta roja por calor extremo. Ante esta situación, más de 1.300 colegios del país galo han suspendido total o parcialmente su actividad debido al calor extremo, mientras que algunas compañías ferroviarias han tenido que adaptar sus servicios ante el riesgo de incidencias en las infraestructuras.
Las autoridades francesas también han habilitado espacios climatizados para la población vulnerable y han reforzado la vigilancia sanitaria en hospitales y residencias.
En Italia, las autoridades han activado protocolos especiales en varias ciudades para asistir a personas mayores que viven solas y reforzar la atención a colectivos vulnerables durante los días de temperaturas más elevadas, mientras que los servicios sanitarios permanecen en alerta ante el aumento previsto de las urgencias relacionadas con el calor. Además, varias ciudades italianas permanecen bajo alerta roja por calor extremo, con previsiones de temperaturas hasta 10 grados por encima de la media habitual para estas fechas.
En Reino Unido, un país poco acostumbrado a las altas temperaturas, la Agencia de Seguridad Sanitaria ha emitido alertas por calor para varias regiones de Inglaterra y ha advertido del riesgo que el calor extremo representa para personas mayores, pacientes crónicos y residentes en centros sociosanitarios. Las previsiones apuntan a temperaturas cercanas a los 40 grados, un registro excepcional para el país y que podría situarse entre los más elevados medidos en junio.
Portugal también afronta jornadas de calor excepcional, con varias zonas del país bajo aviso por temperaturas extremas y elevado riesgo de incendios forestales. Bélgica y Alemania, por su parte, han activado protocolos de vigilancia ante un episodio que está afectando a buena parte del continente y que ha obligado a reforzar los mensajes de prevención dirigidos a la población. De hecho, los servicios meteorológicos belgas han advertido de que el país podría vivir una de las semanas más calurosas desde que existen registros.
España tampoco escapa a esta situación. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé un verano más cálido de lo habitual y sitúa en torno al 70% la probabilidad de que las temperaturas superen los valores normales para esta época del año. Durante los últimos días, los termómetros han alcanzado de forma generalizada valores de entre 38 y 42 grados en buena parte del país, especialmente en el centro y sur peninsular.
Esta ola de calor ya se está dejando notar en los sistemas de salud de los diferentes países. A los golpes de calor, deshidrataciones y descompensaciones de enfermedades crónicas se suman decenas de ahogamientos registrados en distintos países europeos durante los días de temperaturas extremas. En Francia, las autoridades han informado de 40 fallecimientos por ahogamiento desde el 18 de junio, mientras que otros países europeos también han registrado incidentes relacionados con baños en zonas no autorizadas o peligrosas.
En España, el primer fin de semana del verano se saldó con nueve fallecidos por ahogamiento en distintos puntos del país, entre ellos cinco menores. Según los últimos datos disponibles, 174 personas han perdido la vida en espacios acuáticos en lo que va de año.
Los expertos recuerdan que el golpe de calor es una urgencia médica que puede poner en riesgo la vida. Se produce cuando el organismo pierde la capacidad de regular su temperatura y enfriarse correctamente. Entre los síntomas de alarma se encuentran el dolor de cabeza intenso, mareos, debilidad repentina, respiración acelerada, calambres musculares, confusión, agotamiento extremo o piel muy caliente y seca.
Ante estos signos, la recomendación es llamar al 112, trasladar a la persona a un lugar fresco, retirar parte de la ropa y comenzar a bajar la temperatura corporal aplicando frío en la cabeza, el cuello, las axilas y las ingles. La hidratación debe hacerse a pequeños sorbos y siempre que la persona esté consciente.
Las personas mayores, los bebés, los niños pequeños, las embarazadas, los pacientes con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales y quienes trabajan al aire libre son los grupos con mayor riesgo ante temperaturas extremas.
Los especialistas insisten en que no basta con evitar el ejercicio en las horas centrales del día. También es necesario beber de forma frecuente sin esperar a tener sed, mantener las viviendas ventiladas y frescas, usar ropa ligera y transpirable, evitar el alcohol y las bebidas con cafeína, y priorizar comidas frescas con alto contenido en agua.
Por otro lado, la Organización Meteorológica Mundial ha advertido de que el episodio podría prolongarse al menos dos semanas más en amplias zonas de Europa occidental, lo que aumenta el riesgo de golpes de calor, deshidrataciones y complicaciones en pacientes vulnerables
Más allá de los efectos inmediatos sobre la salud, el calor extremo también supone un desafío creciente para el sistema sanitario. Un análisis reciente advertía de que el impacto de las altas temperaturas podría generar un coste adicional de hasta 17 millones de euros anuales para la sanidad española a partir de 2030, debido al incremento de ingresos hospitalarios, consultas de urgencias y complicaciones asociadas a las enfermedades relacionadas con el calor.