
Por Juan García
6 de julio de 2026Los españoles se encuentran entre los europeos que con más entusiasmo han incorporado la IA en el abordaje de su salud. España se sitúa por encima de la media en uso de esta tecnología para temas relacionados con la salud y en el grado de predisposición que tendrían para que tenga un papel en su cuidado. Según revela el informe Stada Health Report 2026, seis de cada diez españoles ya usan la IA para temas relacionados con su salud, una cifra algo superior al resto de países de nuestro entorno (55%) y solo superada en los estados del Este del continente.
España está cuatro puntos por encima de la media de los 20 países europeos analizados en este estudio en cuanto al grado de aceptación de su incorporación al ámbito sanitario, con un 86% de los encuestados. Según este estudio, a nivel europeo, las principales tareas que delegarían los usuarios a la IA serían la toma de notas durante las visitas al médico, la monitorización de enfermedades crónicas y el empleo de asistentes dirigidos por IA.
Esta credibilidad que otorgan a las herramientas de IA lleva a que un 52% esté abierto a realizar consultas sanitarias por esta vía en lugar de acudiendo a un médico. Esto no implica un deterioro en la confianza de los sanitarios, pues, más bien al contrario, los españoles se encuentran entre los europeos que más valor otorgan a la presencialidad de la visita a médicos y farmacéuticos para consultas sanitarias. Un 83 y 63% de los encuestados españoles -frente a unas medias a nivel europeo del 79 y 61%-, respectivamente, señala la consulta cara a cara con los profesionales como su forma preferida de acceder a los servicios sanitarios que prestan.
En el grado de disposición a realizar consultas a la IA en lugar de al médico, España está seis puntos por debajo del resto de países analizados, donde la media de aceptación es del 58%. Si se pregunta a los profesionales, solo uno de cada cinco cree que su rol profesional se va a ver devaluado por la irrupción de estas nuevas tecnologías.
Para el CEO de Stada, Peter Goldschmidt, estos datos destierran el enfoque de “IA vs humano”, en tanto que tienen el potencial de “apoyar lo que el paciente realmente necesita”. Ante el tensionamiento de los sistemas sanitarios por el aumento de la demanda asistencial y la falta de profesionales, como retos comunes en toda Europa, Goldschmidt subraya la “gran oportunidad que plantea la IA para automatizar procesos”. Siendo el contacto personal con los sanitarios un elemento “clave”, a juicio del directivo, la IA va a permitir reducir la elevada carga de trabajo administrativo que enfrentan estos profesionales. “Muchos profesionales sanitarios dedican más tiempo a rellenar informes del que emplean en consulta con los pacientes”, ha lamentado como ejemplo.
Los europeos encuentran como grandes ventajas del uso de la IA en temas relacionados con su salud la obtención de diagnósticos más rápidos (43%), acceso más ágil a servicios médicos (33%) o manteniendo actualizados a estos profesionales sobre su estado de salud (31%). Por el contrario, la reducción de la interacción humana (38%), el uso sin consentimiento de los datos de salud de los pacientes (41%) y los errores de diagnóstico (54%) fueron los principales motivos de confianza reportados por todos los encuestados.
En la interacción con estas tecnologías, se da la paradoja entre sexos de que, si bien las mujeres recurren más a ella para temas relacionados con su salud (57 vs 53% en hombres), ellos depositan más confianza en esta tecnología (54 vs 44%).
De cara a los próximos diez años, hay cinco áreas donde los europeos consideran que más beneficios puede aportar la IA: la monitorización de enfermedades crónicas en tiempo real (36%), el manejo de calendarios de medicación (36%), el diagnóstico de enfermedades raras (36%) y convencionales (31%), así como la recomendación de tratamientos personalizados (29%).
Por su parte, los propios sanitarios consideran que este nuevo paradigma de la mano de las tecnologías va a dar lugar a un mayor número de consultas digitales, lo cual servirá, a juicio de casi uno de cada tres, para hacerles más importante como referente humano de confianza.
La falta de profesionales sumada al creciente impacto de la cronicidad y el envejecimiento están deteriorando la percepción que tienen todos los europeos sobre sus sistemas sanitarios. Si en la última edición del Stada Health Report, el grado de satisfacción se situaba en un 58% entre todos los países, en 2026 ya solo un 56% de los encuestados se declaran conformes.
España se sitúa por encima de la media en este ámbito, con una satisfacción del 62% frente a una media europea del 56%, aunque el número de valoraciones positivas también ha caído respecto a hace un año.
En estas tendencias comunes en todo el continente, hay tres factores que los europeos identifican como principales desafíos. La falta de profesionales sanitarios (67%), el envejecimiento y la cronicidad (56%) y el aumento de las patologías de salud mental (53%) son los aspectos más alegados por los encuestados cuando se les pregunta por los grandes retos de su sistema sanitario.
Para el CEO de Stada, otra de las grandes conclusiones que arroja el informe es el crecimiento en el papel que dan los europeos al autocuidado. Ante esta presión sobre los sistemas de salud, los ciudadanos están adoptando un papel mucho más activo en el cuidado de su bienestar. El 78% considera que dispone de los conocimientos y recursos necesarios para cuidar de su salud y el 94% recurre a la automedicación para tratar, al menos, algunos problemas leves. Además, el 85% utiliza una o varias herramientas, desde pulseras de actividad hasta dispositivos de medición domésticos, para controlar distintos aspectos de su estado de salud. En España, esta implicación también se refleja en que el 75% de los ciudadanos considera que tiene el control sobre su propia salud y el 34% destinaría una inversión adicional en salud a revisiones médicas y programas de prevención.
“El debate sobre pacientes cada vez más empoderados y capaces de tomar decisiones sobre su propia salud está cobrando impulso, y la IA está acelerando esta transformación a un ritmo sin precedentes”, ha apuntado Goldschmidt a este respecto.