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¿Debemos preocuparnos por el Virus del Nilo? Jordi Figuerola, investigador del CSIC, da las claves

El profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas e investigador científico en la Estación Biológica de Doñana explica a Medicina Responsable cómo se propaga, cuándo llegó a España, en qué se investiga y cómo prevenirlo

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¿Debemos preocuparnos por el Virus del Nilo? Jordi Figuerola, investigador del CSIC, da las claves
FOTO: Junta de Andalucía.

Por Virginia Delgado

4 de agosto de 2026

“No tiene que haber pánico, pero sí tener claro que es un tema serio. No es ninguna tontería”. Con estas palabras se pronuncia Jordi Figuerola Borrás, investigador científico en la Estación Biológica de Doñana y profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuando le preguntamos por el Virus del Nilo.

Esta enfermedad infecciosa transmitida por la picadura de mosquitos infectados, principalmente del género Culex, ha vuelto a ser noticia este verano en España por el destacado número de personas afectadas, que ya ascienden a 16, todas ellas en Sevilla. Casos que han provocado que 19 municipios andaluces sean declarados como área en alerta: Torredonjimeno y Lopera en Jaén; Salobreña en Granada; Fuengirola y Las Lagunas-Mijas en Málaga; y Almensilla, Aznalcázar, Bollullos de la Mitación, Castilblanco de los Arroyos, Coria del Río, Constantina, Dos Hermanas, Gelves, La Puebla del Río, Mairena del Aljarafe, Palomares del Río, San Juan de Aznalfarache, Sevilla y Villamanrique de la Condesa en la provincia sevillana.

Además, el Ministerio de Agricultura ha confirmado los primeros casos de la enfermedad en aves silvestres de este año, notificando tres focos; dos Huelva y uno en Lérida. 

Figuerola Borrás explica a Medicina Responsable que el Virus del Nilo es transmitido a los humanos por los mosquitos que antes han picado a un ave infectada. “Es importante aclarar esto. Este es el ciclo natural. No hay transmisión entre humanos. Nunca una persona puede contagiar a otra. Nosotros somos callejones sin salida epidemiológicos. No somos reservorios”, aclara el investigador.

La mayoría de las infecciones, un 80%, son asintomáticas. Un 19% presenta síntomas leves, como fiebre y sarpullido, y el 1% restante tiene síntomas neurológicos graves, como encefalitis, meningoencefalitis. “De ese pequeño porcentaje, un 10% puede llegar a morir”, subraya Figuerola Borrás. Por ello, insiste en que este virus “no es una tontería”. “En este grupo -añade- se encuentran personas que tienen otras patologías, que están inmunodeprimidos o están tomando inmunosupresores. No obstante, se encuentran casos de gente joven”.  

El investigador de la Estación Biológica de Doñana y del CSIC explica a Medicina Responsable que las cepas del Virus del Nilo que hay en España son endémicas y que se trata de una enfermedad infradiagnosticada. “La mayor parte de los casos son muy difíciles de detectar. Es importante tomar medidas de prevención para evitar que nos afecte”, añade.

Dos décadas extendiéndose por España

El experto mantiene que el Virus del Nilo circula en nuestro país desde 2003, año en el que se piensa que las aves migratorias lo introdujeron. En 2004 hubo el primer caso en humanos. Seis años después, en 2010, se registraron dos casos más, y en 2016 hubo tres. “En 2020 se registró el gran brote en Andalucía, que afectó a Sevilla, Cádiz y Badajoz. En la primavera de aquel año hubo muchas lluvias, lo que favoreció el incremento de mosquitos, sobre todo en zonas donde había muy poca actividad humana, ya que permitió que pudieran criar en muchos sitios”, señala Figuerola.

Según un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) de enero de 2024, hasta ahora se han detectado casos en Andalucía, Extremadura, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Cataluña. “Desde hace unos seis años, se está expandiendo su área de distribución y aumentando su incidencia. Siempre existe el riesgo de que aparezca en nuevas zonas. Hay que reforzar los programas de vigilancia”, manifiesta el investigador.

Programas de vigilancia y actuación

Estos planes tienen que ser capaces de detectar el virus en los vectores y evitar que salte a la población. En caso de que pasen a los humanos, se deben activar inmediatamente los de control. “El Virus del Nilo hay que lucharlo en distintas escalas y una es la Administración. Es importante que tenga estos programas. En los últimos años, se ha mejorado mucho. La diputación de Sevilla lleva a cabo un plan para controlar las poblaciones de mosquitos que está especialmente centrado en 15 municipios del Bajo Guadalquivir, donde los últimos años han tenido muchos casos”, comenta a Medicina Responsable.

Por otro lado, la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de Andalucía cuenta con 134 trampas distribuidas por todas las provincias y centraliza los datos que arrojan las de otras administraciones, como las diputaciones de Huelva, Sevilla y Córdoba, la Estación Biológica de Doñana del CSIC y la Unidad de investigación competitiva “Zoonosis y enfermedades emergentes desde la perspectiva de Una salud” de la Universidad de Córdoba. 

¿Irá a más? ¿Afectará el cambio climático? 

El investigador recalca a Medicina Responsable que el Virus del Nilo es endémico en España y que vamos a seguir teniendo brotes, ya que se prevé que la incidencia aumente en un futuro en las aves. 

Respecto al cambio climático, Figuerola mantiene que, si los inviernos de los próximos años son más suaves, como se cree, harán que en las primaveras y veranos siguientes haya más Virus del Nilo. “El clima favorece que los mosquitos sobrevivan”, destaca. 

La investigación actual 

Actualmente, los científicos de la Estación Biológica de Doñana están trabajando en entender la ecología del virus, es decir, en saber cómo interactúa con los seres vivos, los hospedadores y el ambiente. “Sabiendo esto sabremos cómo se transmite y qué factores ambientales favorecen o dificultan su transmisión. También, podremos identificar fases críticas en ella. Hay otros grupos de investigación en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla que están trabajando en identificar los casos asintomáticos y entender por qué algunos lo son y otros no”, subraya Figuerola.

Respecto a los descubrimientos más recientes, el investigador explica a Medicina Responsable que se han hallado dos brotes de este virus. “Tenemos el linaje 1 en Andalucía Occidental y el 2, en Andalucía Oriental. Este último es una variante del primero, ya que se separó hace unos 200 años. Con ello, creemos que los brotes que estamos viviendo no son el resultado de introducciones recientes, sino de virus que llevan años circulando en Andalucía”, comenta.

¿Queda mucho por investigar? El profesor indica que se debe incidir más en el conocimiento sobre su ecología para saber cómo sobrevive al invierno. “Tenemos sospechas de lo que puede estar pasando. Debemos identificar si es capaz de hibernar en todo el territorio o solo en unas zonas donde el virus y, en el último caso, dónde”, añade.

En cuanto a la medicación que existe para combatir el Virus del Nilo y la investigación de una futura, Figuerola explica que hay distintos candidatos a vacuna. “Un grupo de investigación de Barcelona, financiado por la Fundación la Caixa, está desarrollando una. El problema de las vacunas es poder llegar a las fases finales del ensayo en las que participan muchas personas. No se consigue porque los brotes del Virus del Nilo son poco predecibles y, al final, tampoco afecta a tanta gente”, explica a Medicina Responsable. 

Nuestra casa, el mejor hogar de los mosquitos

Para evitar que se extienda el Virus del Nilo, hay que empezar por los mosquitos que lo propagan. Figuerola insiste en poner el foco en nuestras viviendas. “Es importante evitar que en el entorno donde vivimos los mosquitos encuentren lugares donde reproducirse. Las larvas solo pueden crecer en agua, por lo que es muy importante evitar tenerla estancada en nuestras casas. Se encuentra en los platos que se colocan debajo de las macetas, en los depósitos, en las botellas que colocamos en el desagüe del aire acondicionado, en botes, cubos… Todo ello se convierte en criaderos de mosquitos. Por otro lado, conviene tener mosquiteras en las ventanas y cintas de goma en las puertas para evitar que entre los insectos y así de paso nos quitamos las moscas también. En cuanto la protección personas, si se va a salir a primera o última hora del día, utilizar manga larga y repelentes”, concluye el investigador científico en la Estación Biológica de Doñana y profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

 

 



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