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"El único hospital en pie de La Guaira no tiene agua": la grave crisis sanitaria que dejan los terremotos de Venezuela

Los seísmos han colapsado definitivamente el sistema de salud nacional, que ya enfrentaba graves carencias. Ahora, los médicos atienden a miles de heridos sin productos sanitarios ni infraestructuras adecuadas

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"El único hospital en pie de La Guaira no tiene agua": la grave crisis sanitaria que dejan los terremotos de Venezuela
Fuente: Ap Photo/ Jonathan Lanza.

Por Clara Arrabal

29 de junio de 2026

Pacientes haciendo noche en los alrededores de los hospitales porque no hay más camillas en su interior, operaciones quirúrgicas sin agua potable o furgonetas de reparto convertidas en ambulancias improvisadas. Este es el desolador panorama que enfrenta Venezuela tras los terremotos del pasado 24 de junio, en el que ya han perdido la vida 1.450 personas, aunque se espera que la cifra aumente considerablemente.

Y es que, tras los duros seísmos, el país no solo combate los daños personales o económicos, sino que también está luchando por atender a todos sus heridos con unos hospitales desbordados y sin material sanitario. Tanto es así, que son los propios médicos los que están pidiendo a través de las redes sociales que la gente no acuda a los centros sanitarios si no es por un problema grave, con la intención de no saturar más el sistema.

En el estado de La Guaira, dos de los tres hospitales públicos quedaron fuera de servicio, por lo que el único operativo se ha visto desbordado. Según ha recogido The New York Times, el director de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, Jaime Lorenzo, ha alertado de que los médicos están trabajando sin suministros sanitarios y que el centro está funcionando sin agua corriente, “lo que obliga al personal a lavarse las manos y limpiar los suelos manchados de sangre con agua almacenada y suero intravenoso”.

La precariedad en las comunicaciones durante los días posteriores al terremoto también ha dificultado la labor de los sanitarios, ya que los efectivos sobre el terreno no podían contactar con aquellos que estaban en los hospitales, por lo que “solo podían enterarse de la llegada de los pacientes y la gravedad de sus lesiones cuando llegaban al centro”. Además, respecto al transporte sanitario, Lorenzo ha denunciado que en Caracas solo están operativas tres ambulancias, por lo que los heridos están siendo conducidos “en la parte trasera de camionetas de la policía”.

Sin medicinas para frenar las infecciones

A toda esta situación, se suma la grave falta de suministro de material sanitario y de medicamentos. A pesar de que la ayuda internacional está priorizando la entrada en el país de estos productos, Venezuela cura a sus heridos sin gasas, antibióticos para las infecciones, material quirúrgico o fármacos para aliviar los dolores. En este sentido, Médicos Unidos de Venezuela ha hecho un llamamiento para reunir paracetamol, ibuprofeno, amoxicilina, cotrimoxazol, sales de rehidratación oral, zinc o lidocaína ya que, según sostienen, sin estos productos no pueden "evitar muertes prevenibles por traumas físicos, infecciones y complicaciones obstétricas básicas”.

Otro de los retos a los que tienen que hacer frente los millones de venezolanos damnificados es la aparición de enfermedades infecciosas provocada por la falta de higiene, el agua o el saneamiento. Cólera, diarrea aguda, fiebre amarilla, malaria... estas ya son una amenaza para toda la población. Además, es necesario avanzar en garantizar la vivienda a quienes han perdido sus casas por el colapso o derrumbe parcial de los edificios.

Una situación que no es nueva

Esta realidad se ha visto agravada por los seísmos del 24 de junio, aunque no es una situación nueva. De hecho, el sistema de salud venezolano ha sufrido un terrible deterioro durante los últimos años debido al complicado contexto político, económico y social que atraviesa.

Tanto es así que la ONG Provea, que educa y apoya jurídicamente a los sectores más vulnerables, registró en 2025 un total de 94.056 denuncias de usuarios debido a la pérdida de garantías. Ente los motivos principales se encuentra la falta de personal calificado o la falta de suministros básicos y equipos médicos esenciales, aunque los venezolanos también han protestado por la desigual accesibilidad y por los cortes constantes de agua y electricidad en los hospitales y centros sanitarios. En esta línea, la Encuesta Nacional de Hospitales ha demostrado que entre 2019 y 2021 murieron al menos 233 personas debido a las fallas eléctricas.

Además, uno de los grandes problemas que atraviesa el país en el ámbito de la salud es la falta de profesionales. Según la Federación Médica Venezolana (FMV), más de 42.000 trabajadores del sector sanitario migraron a otros países en 2023 ya que los bajos salarios provocaron la renuncia masiva de profesionales de todas las especialidades.

Así, Venezuela hace frente a una de las mayores catástrofes sanitarias de su historia con un equipo profesional mermado, cansado y sin recursos para hacer frente a la grave situación; y unos hospitales frágiles, sin comunicaciones adecuadas ni infraestructuras suficientes. 



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