
Por Medicina Responsable
24 de abril de 2026España es el país de Europa donde más ha aumentado la mortalidad por muerte súbita en la última década. En concreto, este tipo de fallecimientos ha crecido a un ritmo medio del 3,3% anual entre 2010 y 2020, según un estudio internacional liderado por la Universidad de Ferrara (Italia).
El trabajo, que ha analizado datos de la Organización Mundial de la Salud correspondientes a 26 países europeos y más de 53 millones de muertes, revela además un incremento global de la muerte súbita en Europa del 31% en ese periodo, hasta alcanzar una media de un fallecimiento cada 2,2 minutos.
En conjunto, la muerte súbita representó cerca del 5% de todas las muertes registradas y mostró una tendencia al alza del 2,9% anual. El aumento fue especialmente significativo en mujeres —aunque la mayoría de los casos siguen produciéndose en hombres— y más acusado en el sur y el este del continente.
Los resultados del estudio, publicados en The Lancet Regional Health, confirman que “la muerte súbita sigue siendo una causa importante de mortalidad en Europa”, con crecientes desigualdades según sexo y región. En este contexto, los investigadores subrayan la necesidad de reforzar las estrategias de prevención primaria y secundaria para reducir estas diferencias y frenar la tendencia.
El jefe de la sección de Arritmias y Cardiopatías Hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada y profesor de la Universidad de Granada, Juan Jiménez Jáimez, advierte de que “se trata de un estudio descriptivo, que no pretende identificar causas, sino caracterizar el fenómeno, lo que abre la puerta a la interpretación y generación de hipótesis”. Aun así, el especialista considera que los datos reflejan un problema creciente de salud pública. “El aumento sostenido en la última década refuerza la necesidad de desarrollar estrategias y políticas sanitarias orientadas a su prevención y tratamiento”, señala a SMC España.
El análisis evidencia importantes diferencias entre países. Mientras Austria y Bélgica registraron las mayores reducciones anuales de mortalidad por muerte súbita (8% y 7,9%, respectivamente), España y Alemania destacan por el aumento, con incrementos medios del 3,3% y 2,8% anual.
En el caso español, Jiménez Jáimez apunta a un origen multifactorial, en el que el envejecimiento poblacional juega un papel clave. “España es uno de los países con mayor esperanza de vida, lo que implica una mayor proporción de población en edades de alto riesgo”, explica.
La edad avanzada sigue siendo el principal factor de riesgo, estrechamente vinculada a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, principal causa de muerte súbita. A ello se suma el cambio en los estilos de vida, especialmente en mujeres, con mayor sedentarismo y aumento de factores de riesgo como la obesidad, la diabetes o la hipertensión, lo que podría explicar el mayor incremento observado en este grupo.
El experto también apunta a posibles deficiencias en la cadena de supervivencia, como una menor formación de la población en reanimación cardiopulmonar o la variabilidad en la respuesta extrahospitalaria. “La disponibilidad y el uso de desfibriladores, así como la rapidez de actuación, son determinantes en la evolución de una parada cardiaca”, subraya.
El estudio incluye datos de países como Austria, Bélgica, Bulgaria, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Reino Unido, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía, Suecia, Eslovaquia, Eslovenia, España y Suiza.