
Por Virginia Delgado
3 de septiembre de 2026En el año 2004, la doctora Elia Martínez comenzó a ejercer después de especializarse en Medicina Interna. Disfrutaba con su trabajo, pero echaba en falta algo más que no fuera curar, buscaba ir más allá, y lo encontró. Cursó un máster en cuidados paliativos que, como nos dice, “cambió mi vida”. Lo hizo hasta tal punto que no sólo marcó su trayectoria profesional, también la personal. “Hice el máster por una reflexión mía de encontrar pacientes en los que había necesidades de alivio del sufrimiento, situaciones en las que yo no sabía cómo actuar. Esta formación me abrió la mirada a ese concepto de no curar, sino de ayudar a sobrellevar una enfermedad en otros términos, tanto al paciente como al cuidador”, explica a Medicina Responsable.
De aquello han pasado ya varios años. Años en los que no ha dejado de aprender y de comprender la importancia de los cuidados paliativos y de eliminar los mitos que los rodean. “El primero que hay es que son cuidados de final de vida y no es así. Son cuidados de pacientes que están vivos y que están atravesando enfermedades incurables con carga sintomática importante y necesidades a todos los niveles. Es necesario romper con esa creencia y desestigmatizarla. Cuando lo hacemos, permitimos que más personas accedan y se dejen atender por los equipos profesionales y, por tanto, beneficiarse de una atención de tremenda”, señala la oncóloga, que es presidenta de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.
Para la doctora, los pacientes y sus familiares son parte de su vida, “de mi biografía”, como recalca. Por ello, a lo largo de su trayectoria laboral hay muchos que le han marcado. “Tengo un trabajo que exige un acercamiento humano muy importante. Son muchas las historias que llevo en la mochila y los aprendizajes que he podido adquirir. Diré que algunos se han convertido en amigos o en parte de mi vida”, nos comenta.
A cada uno de ellos y al resto que pasó por su consulta, la doctora Martínez les supo transmitir cómo afrontar el final de la vida. “Hay que empezar por aceptar la realidad de que hay personas que tienen enfermedades que no pueden curarse. La realidad de la muerte está aquí, aunque no nos guste verlo. Cuando la acogemos, la abrazamos y la normalizamos nos permite llegar a ella de una manera más naturalizada”, explica la doctora Martínez.
Así, subraya que la muerte “no es un enemigo a batir”, sino una realidad que está ahí y que tenemos que acompañar. “En ese acompañamiento -añade- nos va el bienestar que podamos garantizar a las personas”.
En su día a día, ayuda a los familiares y acompañantes a comprender, no solo lo que les indica como profesional, también los sentimientos de la persona enferma e incluso los suyos. “Se tienen que dejar ayudar y abrirse. Hay que normalizar. El hecho de vivir en un momento en el que hay muchos avances en la ciencia hace parecer que todo es susceptible de ser curado y no es así”, manifiesta.
En cuanto a los profesionales, la oncóloga indica que han de ser capaces de escuchar las necesidades de los enfermos y dejarles expresar sus sentimientos. “Los cuidados paliativos no son coger la mano a los pacientes o dar un abrazo. Tienen detrás un cuerpo de conocimiento amplio que hay que conocer y estudiar. Los profesionales debemos tener formación extensa en este sentido”, subraya.
En lo que respecta a los últimos momentos, la doctora recalca que se ha de ayudar a finalizar el recorrido por la vida de una manera confortable en todos los aspectos; en el físico, psicológico, emocional y espiritual. “En el caso de los familiares pasa algo parecido. Una de las mejores formas de poder hacer un duelo saludable es permaneciendo. Podemos vivir y soportar la vida cuando hemos intentado que el final sea lo más confortable y lleno de amor”, añade.
El 23 de septiembre de 2026 será una fecha importante para la doctora Elia Martínez. Ese día presentará su libro “Acompañar es cuidar”, una obra en la que narra historias de pacientes, cuidadores y profesionales sanitarios basadas en sus experiencias reales. “Hablo de situaciones difíciles, de enfermedad, de fallecimiento, del final de vida y de los tipos de duelos. En definitiva, del acompañamiento de forma global”.
En el libro, la oncóloga muestra cómo, incluso en los momentos más tristes, tenemos el poder de hacer brillar, de prender la llama e iluminar el camino.
Es su primera obra y escribirla nunca estuvo en sus pensamientos. “Me convenció una persona que debió leer los artículos que yo escribía en un periódico digital, donde abordaba casos clínicos que me producían impacto y me parecían interesantes e incluso consideraba que podían tener alguna enseñanza”, comenta.
Hoy, casi dos años después de escribir las primeras páginas, reconoce ha sido un trabajo “satisfactorio y bonito de vivir. Ha sido un ejercicio de humildad y de autorreflexión, que me está ayudando y ayudará en mi trabajo del día a día. También, en la crianza de mis hijos y en el acompañamiento de mi gente. Ha sido una labor de autoconocimiento”, concluye la doctora Elia Martínez.