
Por Medicina Responsable
19 de agosto de 2026El Ministerio de Defensa ha confirmado que son 24 los militares destinados en Ceuta que han contraído sarna debido a las condiciones de hacinamiento y falta de higiene de las instalaciones en las que se alojan. Así, se suman diez casos más a los denunciados inicialmente por la asociación Unión de Militares de Tropa, sin descartarse nuevas infecciones.
"Todos se encuentran recibiendo el tratamiento aconsejado por las autoridades sanitarias tras confirmarse el diagnóstico", han informado a través del Ejército de Tierra, asegurando también que la Jefatura de Sanidad de la Comandancia General de Ceuta ha establecido un protocolo de actuación para prevenir nuevos casos, detectar a los militares con síntomas y aplicar un mismo circuito de actuación en todas las unidades.
Y es que, como publicó ayer Medicina Responsable, la compañía del Grupo de Regulares de Ceuta nº54 (GREG 54) exigió al Ministerio de Defensa, a la Subsecretaría de Defensa y a la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS) información sobre el alcance del brote, los planes de contingencia médica o las labores de desinfección urgentes programadas para dependencias, gimnasios y vehículos de la unidad.
Además, a los militares se suma el sindicato policial Jupol, que ha solicitado que se realicen pruebas médicas a todos los policías nacionales a la vuelta del servicio en Ceuta. "Esta situación debe ser investigada y abordada de manera inmediata y determinar si los protocolos de prevención y protección puestos a disposición de los profesionales han sido suficientes", expresa.
Como ya adelantó ayer la Unión de Militares de Tropa, el Ministerio de Defensa ha confirmado que la infección no está vinculada con la entrada masiva de personas provenientes de África del pasado 30 de julio, ya que dos de los contagios son anteriores a esa fecha.
De hecho, la asociación militar apunta a que el origen directo del brote se debe a las condiciones en las que fue alojado el personal el pasado 15 de agosto, haciendo referencia a la antigua Batería de Costa K-8. "Son unas dependencias habitualmente en desuso, sin el mantenimiento higiénico preceptivo, con antecedentes conocidos de plagas similares y en situación de hacinamiento”, explicaba en su comunicado.
Estos también denunciaron la escasez de material necesario para garantizar la salud de los profesionales, como mascarillas, guantes o Equipos de Protección Individual (EPI), viéndose obligados a comprarlos ellos mismos con sus propios medios "para evitar contagios durante el servicio".
De hecho, el diario El Mundo, que ha tenido acceso al testimonio del primer policía con infección por sarna, ha documentado que el hombre "solicitó mascarillas y guantes el pasado 5 de agosto, pero no recibió el material de protección hasta el día 8, después de nueve días en la ciudad autónoma".
Por ello, el sindicato Jupol ya advierte de que si se demuestra que ha existido "dejación de funciones o incumplimiento de las obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales", acudirá a los tribunales y exigirá que se depuren todas las responsabilidades que correspondan.