
Por Medicina Responsable
18 de agosto de 2026El Ministerio de Defensa ha confirmado un brote de sarna entre los militares destinados en Ceuta que afecta al menos a 14 componentes de una misma compañía, según ha podido confirmar EFE. Concretamente se trata del Grupo de Regulares de Ceuta nº54 (GREG 54), cuya denuncia ha sido realizada a través de la asociación Unión de Militares de Tropa.
“El origen del contagio apunta directamente a las condiciones en las que fue alojado el personal el pasado sábado 15 de agosto en la antigua Batería de Costa K-8 (García Aldave): unas dependencias habitualmente en desuso, sin el mantenimiento higiénico preceptivo, con antecedentes conocidos de plagas similares y en situación de hacinamiento”, expresa en su comunicado.
Por ello, la entidad ha elaborado una batería de preguntar dirigidas al Ministerio de Defensa, a la Subsecretaría de Defensa y a la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas (COPERFAS), exigiendo saber si el brote se ha extendido a otras unidades de la Comandancia General de Ceuta, qué plan de contingencia médica se está aplicando para frenar la propagación hacia las familias y la población civil o detalles sobre las labores de desinfección urgentes programadas para dependencias, gimnasios y vehículos de la unidad.
Además del brote de sarna y la precaria situación sanitaria, los militares han denunciado el abandono en materia de Prevención de Riesgos Laborales. “El personal está operando sin que se haya definido la composición técnica de los Equipos de Protección Individual (EPI) ni se haya suministrado dicho material de forma oficial y gratuita, viéndose obligados los soldados a llevar sus propias mascarillas y guantes para evitar contagios durante el servicio”.
A este comunicado, se suma otra misiva el pasado 6 de agosto, una semana después de que estallara la crisis migratoria de Ceuta, en la que advertían de las “jornadas maratonianas de 16 horas” o las deficiencias en la comida.
“A parte del personal se le estaría suministrando, para toda la jornada, una bolsa con un bocadillo, una pieza de fruta o un yogur, un paquete de galletas y agua embotellada”, explicaba la Unión de Militares de Tropa, y añade: “No somos robots. Si a un militar se le hace trabajar 16 horas, mal comer y mal dormir, al día siguiente no puede rendir”, resume el sentir trasladado por numerosos compañeros desplegados en la plaza.