
Por Medicina Responsable
16 de marzo de 2026Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo el mayor desafío de salud pública en España, manteniéndose como la primera causa de muerte con más del 26% de los fallecimientos totales. Dentro de este escenario crítico, el shock cardiogénico (SC) representa la frontera más compleja de la asistencia: una complicación que, pese a los avances terapéuticos, mantiene una tasa de mortalidad hospitalaria estancada en torno al 50%. Ante la urgencia de revertir estas cifras y modernizar la gestión de la patología, la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) presenta ‘CardioRecupera’.
Elaborado con la colaboración de Johnson & Johnson este documento de consenso trasciende el diagnóstico clínico para ofrecer una hoja de ruta de gestión sanitaria. El objetivo es claro: abandonar el actual modelo basado en iniciativas individuales o en la excelencia aislada de ciertos centros para implantar un sistema estandarizado, medible y equitativo que garantice la misma oportunidad de supervivencia a cualquier paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS).
En este sentido, "el valor de este documento radica en que combina la visión clínica con la perspectiva de Gestión sanitaria, convirtiendo la evidencia en propuestas concretas, viables y adaptables a cada realidad organizativa", destaca Patricia Alonso, miembro de la Junta Directiva de SEDISA. "Se trata de una guía práctica para transformar la atención al shock cardiogénico y la recuperación cardíaca, impulsando su transformación desde un modelo reactivo a uno basado en valor y resultados en salud".
El informe identifica la variabilidad clínica como el principal enemigo de la eficiencia. Actualmente, el destino de un paciente con shock cardiogénico depende en gran medida de los recursos tecnológicos y humanos del hospital al que llega.
En palabras de Juan Bustamante Munguira, Jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital Universitario de Valladolid, "uno de los principales retos es la organización asistencial tanto en la fase aguda, con el diseño e implantación del shock team, como en la fase extrahospitalaria, con la atención continuada y el diseño de programas de rehabilitación. Esta cuestión debe ser abordada por los gestores mediante el diseño de programas y líneas de actuación que faciliten el trabajo de los profesionales y estén orientadas a la mejora de resultados en salud". Asimismo, para trasladar a la práctica clínica diaria las conclusiones del documento, este experto destaca que "es fundamental conseguir una concienciación en primer lugar de los profesionales implicados en el tratamiento del shock cardiogénico, pero también de aquellas personas encargadas de diseñar los programas asistenciales".
Para solucionar esta inequidad, ‘CardioRecupera’ propone una reorganización territorial basada en el modelo "Hub & Spoke". Este sistema de redes asistenciales conecta de forma protocolizada los hospitales comarcales o de primer nivel (centros Spoke), cuya misión es la identificación precoz y estabilización, con los hospitales de alta complejidad (centros Hub). Estos últimos deben concentrar la tecnología avanzada de soporte circulatorio mecánico y disponer de equipos expertos las 24 horas.
Para garantizar el funcionamiento eficaz de esta red, el documento insta a la implantación generalizada del "Código Shock". A partir del éxito demostrado en la implantación del "Código Infarto", esta herramienta de gestión permitiría estandarizar los criterios de activación y derivación urgente entre los distintos niveles asistenciales.
Asimismo, el consenso aborda la necesidad de romper los silos departamentales dentro de los hospitales mediante la institucionalización de los ‘Shock Teams’, fundamentales “para consolidar un lenguaje clínico común y mejorar la toma de decisiones compartida”.
‘CardioRecupera’ pone un énfasis especial en que el proceso asistencial no termina con el alta hospitalaria. Los expertos denuncian la existencia de una "zona gris" en la gestión post-aguda. Según se desprende del análisis, “los pacientes reclaman un seguimiento estructurado entre Atención Hospitalaria y Atención Primaria, con información clara sobre su evolución, tratamiento y señales de alerta”.
Además del déficit de continuidad, preocupa el acceso desigual a la Rehabilitación Cardíaca. El documento urge a integrar estas unidades en la cartera de servicios, ya que los pacientes “demandan un acceso equitativo a los programas de rehabilitación cardíaca, independientemente de su lugar de residencia, y apoyo psicológico y social para afrontar el miedo y los cambios que deja un infarto o un shock cardiogénico”.
Para el Presidente de SEDISA, José Soto Bonel, "los Directivos de la Salud tienen una responsabilidad esencial en impulsar programas de rehabilitación cardíaca de alto valor, integrando niveles asistenciales, asegurando calidad y promoviendo la medición de resultados. El documento evidencia que debemos pasar de medir procesos a medir resultados reales para el paciente".
Finalmente, el documento destaca la necesidad imperiosa de crear un Registro Nacional de Shock Cardiogénico que recopile información veraz y homogénea. Este registro no debe limitarse a medir la supervivencia, sino que debe incorporar indicadores de calidad percibida y resultados reportados por los pacientes (PREMs y PROMs) para orientar el sistema hacia una gestión basada en el valor (Value-Based Healthcare) y asegurar la sostenibilidad del sistema.