
Por Medicina Responsable
27 de febrero de 2026Un fallo técnico en uno de los tanques de gasolina de la refinería Petronor ubicada en Muskiz (País Vasco) ha provocado la liberación de gases tóxicos al aire, entre ellos de benceno; lo que ha obligado a las autoridades sanitarias a activar un plan preventivo para frenar el impacto de este accidente en la salud de los 8.000 vecinos del municipio.
Las primeras mediciones realizadas en el entorno urbano este jueves detectaron concentraciones de entre 100 y 200 microgramos de benceno por metro cúbico, es decir, niveles calificados como significativamente elevados por las autoridades sanitarias.
Por ello, el Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha recomendado a la población permanecer en espacios interiores, mantener puertas y ventanas cerradas y evitar actividades físicas al aire libre. También se ha aconsejado limitar la ventilación de las viviendas y, en caso de utilizar sistemas de climatización, activarlos en modo recirculación para impedir la entrada de aire exterior.
Las recomendaciones van dirigidas especialmente a los grupos más vulnerables, como personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares, mayores, niños y mujeres embarazadas. En algunas zonas se ha sugerido incluso que los más pequeños de la casa no acudan este viernes los centros escolares, mientras se evalúa durante la jornada de hoy la evolución de la nube contaminante.
Según los expertos sanitarios, las mediciones de este 27 de febrero han reflejado un descenso progresivo de los niveles de benceno, aunque con fluctuaciones, por lo que las medidas preventivas todavía se mantienen. Y lo harán hasta confirmar la normalización de la calidad del aire. El seguimiento ambiental continúa activo con controles constantes en distintos puntos del municipio.
El benceno es un compuesto químico orgánico perteneciente a los hidrocarburos aromáticos, de consistencia líquida e incolora, muy volátil e inflamable, con un olor dulce característico. Se utiliza como materia prima en la industria química para fabricar plásticos, resinas, fibras sintéticas, detergentes, pesticidas y otros productos. También está presente de forma natural en el petróleo y forma parte de la gasolina, por lo que es normal que sea liberado durante procesos industriales o, como en este caso, fugas en refinerías.
Respecto a sus consecuencias para la salud, la toxicidad de esta sustancia no afecta de forma inmediata a la salud, sino que sus efectos se experimentan a medio y largo plazo. La vía respiratoria es la principal forma de exposición y, una vez inhalado, pasa a la sangre y se metaboliza en el hígado. Sus metabolitos pueden afectar a la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas.
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) lo clasifica como carcinógeno del Grupo 1, es decir, hay evidencia suficiente de que puede causar cáncer en humanos, especialmente leucemia (como la leucemia mieloide aguda).
La refinería de Muskiz es una de las principales infraestructuras industriales del País Vasco, lo que ha intensificado la preocupación social ante un episodio que vuelve a situar el foco en los riesgos asociados a este tipo de instalaciones. Mientras tanto, la prioridad de las autoridades es asegurar que los niveles de contaminación regresen a parámetros seguros y evitar nuevas exposiciones de la población a sustancias potencialmente peligrosas.
El suceso ha generado inquietud entre los vecinos, que denunciaron un fuerte olor a combustible durante horas antes de que se emitieran las primeras recomendaciones oficiales. También se han producido reacciones sindicales que reclaman mayores garantías de protección para la plantilla y las empresas subcontratadas que operan en la instalación.