
Por Gonzalo de Esteban
30 de octubre de 2026El impacto del grave accidente de tren ocurrido en Urda (Toledo) sigue conmocionando a todo el país. Este viernes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se han reunido en Toledo en el seno del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI). Tras la cita, ambos han comparecido conjuntamente ante los medios de comunicación para dar los últimos datos de la tragedia, explicar cómo avanza el trabajo sobre el terreno y lanzar un mensaje de transparencia y apoyo total a las familias afectadas.
El encargado de actualizar las cifras oficiales ha sido el presidente autonómico, Emiliano García-Page. En estos momentos, el número verificado de fallecidos se sitúa en 69 personas. Además, los centros sanitarios de la región atienden a 39 pacientes que continúan ingresados debido a las lesiones sufridas en la colisión. Uno de los datos más dramáticos ofrecidos durante la mañana es el de las personas que siguen sin ser localizadas. Las fuerzas y cuerpos de seguridad han recibido ya un total de 70 denuncias formales por desaparición.
García-Page ha rectificado sus declaraciones de las primeras horas. Si este jueves confiaba en que el número de víctimas no se incrementara de forma notable, hoy ha admitido con crudeza que no se puede descartar en absoluto la aparición de nuevos fallecidos a medida que los operarios completen la retirada de los materiales de la vía.
En el plano logístico, la evolución de las labores ha permitido tomar una decisión operativa, la emergencia pasa formalmente a "nivel 1". Esto significa que la respuesta de auxilio inmediato deja paso a una fase centrada prioritariamente en la identificación forense de los cuerpos, la recogida de pruebas y la atención psicológica y social a los familiares de las víctimas.
Por su parte, el presidente del Gobierno ha utilizado un tono especialmente duro y directo al referirse a las consecuencias de este siniestro en la percepción pública del transporte público. Sánchez ha afirmado de forma categórica que: "la confianza en los trenes en España está quebrada".
El jefe del Ejecutivo ha asegurado que se investigará de punta a punta todo lo ocurrido hasta determinar la causa exacta de la colisión, insistiendo en que no se escatimarán recursos técnicos ni humanos. "No es asumible para un país como España sufrir dos accidentes de estas características", ha recalcado Sánchez, subrayando que la prioridad absoluta, una vez atendidas las familias, debe ser redefinir las garantías de seguridad en todo el sistema.
Asimismo, Sánchez ha querido ofrecer un dato que refleja el impacto global de la catástrofe: entre las personas afectadas y fallecidas hay ciudadanos procedentes de hasta 27 nacionalidades distintas.