
Por Virginia Delgado
1 de abril de 2026En los últimos años, cuando la farmacéutica y nutricionista Paz González Cuesta abre su consulta de nutrición después de las vacaciones de Semana Santa se suele encontrar con pacientes que han engordado entre dos y tres kilos y medio en los últimos siete días. Un aumento de peso que ella considera “fácil de coger”. Y es que, como explica a Medicina Responsable, “cuando las personas estamos de vacaciones estamos más relajados y distendidos y tendemos a permitirnos lo que no nos permitimos en el día a día”.
La farmacéutica y nutricionista señala que muchas personas tienen muy interiorizado el concepto de dieta, por lo que se prohíben comidas excepto en temporadas vacacionales. “En estos momentos es cuando se vuelven locos y empiezan a consumir cantidades ingentes”, indica. A pesar de esta tendencia, González Cuesta considera que “no se come mal en Semana Santa, sino distinto”. “Esto se debe –añade- a que estamos fuera de nuestra rutina habitual y hay quien destina un presupuesto, por ejemplo, a cenas fuera de casa”.
Por su experiencia en consulta, González Cuesta considera que la mejor manera de evitar los atracones y, por tanto, coger hasta tres kilos en una semana es “permitirse una torrija, un bollo, chocolate o una porción de pizza un día de cualquier época del año”. “De esta manera – explica- no estamos deseando que llegue ‘la excusa’ para poder comer dulce. Si un miércoles o un jueves cualquiera lo comemos, no lo vamos a desear y no tendremos ese ansia que nos va a llevar a comer más de lo que deseamos”, subraya.
En el tema de la alimentación, la farmacéutica y nutricionista echa en falta la prevención. “En este ámbito no está interiorizado y debería estarlo. Sería ideal que la gente fuera a consulta días antes de Semana Santa para que los profesionales les demos consejos y pautas. Tenemos metido en la cabeza que nos podemos poner hasta arriba de comida y luego tomar medias, y esto no ha de ser así”, concluye Paz González Cuesta.