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Golosinas de miedo

Según los expertos, las famosas golosinas tan codiciadas por los niños en Halloween, no aportan nutrientes y pueden provocar empachos

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Golosinas de miedo

Por Julia Porras

28 de octubre de 2022

Esto es Halloween, monstruos, fantasmas, esqueletos y demonios revoloteando por las calles de, cada vez más, ciudades españolas. Grandes y pequeños han adoptado esta costumbre americana no solo en cuanto a los disfraces, sino también en el tradicional “truco o trato”, donde los niños consiguen chucherías, gominolas y todo tipo de dulces para llenar sus calabazas y bolsas monstruosas.

Pero, aunque sea un tema blandito y dulce, no es banal. Los expertos lo tienen claro, las chucherías no aportan ningún nutriente “solo aportan calorías vacías, que desplazan la apetencia para consumir otros alimentos más saludables”, afirma María del Mar Silva Rivera, especialista en nutrición humana y dietética.

La cuestión principal es que si un niño come demasiadas chucherías, gominolas, dulces de estas características, “tendremos un niño inapetente al que le va a costar mucho adaptarse a los sabores de alimentos dulces como por ejemplo el de las frutas, que de por sí no son muy atractivas para los pequeños”, afirma Silva. Además, los niños pueden sufrir empachos relacionados con la exagerada ingesta de chucherías.

A los niños durante estas dulces celebraciones, lo que más les llama la atención son los colores llamativos, las texturas y las formas diferentes y originales de estas gominolas, “que están precisamente fabricadas con ese objetivo, el de atraer la atención de los niños”, asegura la nutricionista.

Por otro lado, está el problema de los dientes, la cantidad tan alta de azúcar que tienen estos productos, tomados habitualmente, puede provocar caries y otros problemas en las bocas de los pequeños “por eso tras la ingesta de este tipo de productos es importante que los niños se laven rápidamente los dientes, para evitar que los azúcares se acumulen”, dice Silva.

Composición de las chucherías

La mayoría de estas chucherías están fabricadas con grandes cantidades de azúcares simples como la fructosa, la glucosa y la sacarosa, algunas grasas y pocas proteínas de baja calidad, “pero no aportan vitaminas, ni minerales, ni nada, a pesar de que algunas tengan como base de fabricación gelatinas que contienen algún tipo de proteína, pero de bajísima calidad”, afirma Silva.

La cuestión es clara, ¿los niños deben comer chuches? Todos los días no, pero si las comen en épocas como Halloween hay que tener cuidado tanto en la cantidad como en que sean adecuadas a su edad por el peligro de los atragantamientos,"no es idóneo que los niños muy pequeños las ingieran”, afirma Silva.

Aunque no suelen provocar alergias, es importante que los adultos revisen los ingredientes por si llevaran soja o alguna traza de frutos secos.

 



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