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Las alteraciones del sistema inmunitario de los fumadores permanecen después de dejarlo

Un estudio publicado en la revista Nature constata que los efectos perjudiciales del tabaco se deben, en buena medida, a una disfunción duradera del sistema inmunitario

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Las alteraciones del sistema inmunitario de los fumadores permanecen después de dejarlo
Freepik

Por Juan García

15 de febrero de 2024

No solo es una causa directa de diversos tipos de cáncer, como el de pulmón, de laringe o los intestinales. La evidencia científica ya ha demostrado que el consumo de tabaco aumenta la incidencia de enfermedades autoinmunitarias e inflamatorias y tiene efectos perversos sobre otros aspectos del organismo como el sistema cardiovascular o la fertilidad. Si bien se han constatado los beneficios de dejar el tabaquismo, en tanto que provoca una reducción de los índices de mortalidad y del riesgo de sufrir ciertas patologías, algunas alteraciones que provoca el hábito de fumar en el sistema inmunitario se mantienen durante un largo periodo de tiempo, según revela un nuevo estudio publicado en la revista Nature.

El estudio, realizado por el consorcio Millieu Interieur e investigadores del Instituto Pasteur de París y del Karolinska en Suecia, ha analizado más de cien factores ambientales y su repercusión en la respuesta inmunitaria. Tras estudiar a cerca de 1.000 personas voluntarias, sus conclusiones son que el tabaco es el factor que más alteraciones provoca en las defensas. Mientras que algunos cambios son transitorios, otros pueden permanecer años después de abandonar el hábito.

El sistema inmunitario es la barrera defensiva de nuestro organismo frente a infecciones y enfermedades, y tiene un componente innato y otro adaptativo, que se va adquiriendo a lo largo del tiempo. La catedrática de Inmunología e investigadora del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Vigo, África González-Fernández, en declaraciones recogidas por Science Media Centre España (SMC), explica que este estudio demuestra que el tabaquismo influye en las respuestas inmunes tanto innatas como adaptativas. “En particular, su efecto sobre las respuestas innatas se pierde rápidamente después de dejar de fumar, mientras que su efecto sobre las respuestas adaptativas (mediadas por los linfocitos) persiste mucho después de que los individuos dejan de fumar y se asocia con la memoria epigenética”, apunta la investigadora.

Para González-Fernández este hallazgo revela “que habría en el sistema inmunitario una ‘memoria de haber fumado’ de forma persistente”, lo cual estaría relacionado con una respuesta anómala frente a infecciones o el desarrollo de otras enfermedades como el cáncer.  

Esta es la principal novedad que aporta el estudio, para Para Óscar de la Calle-Martín, médico especialista en Inmunología en el Hospital de Sant Pau de Barcelona, al probar que una buena parte los efectos perjudiciales del tabaco se deben a “una disfunción duradera del sistema inmunitario adaptativo”. El doctor explica que la dilación de estas alteraciones sobre el sistema inmune guarda una “estrecha relación con los años que se ha fumado y la cantidad de tabaco”.

Los autores han demostrado, además, que estos cambios en el sistema inmune son la consecuencia de modificaciones inducidas por el tabaco en los mecanismos de regulación de importantes genes del sistema inmunitario, y si el tabaco afectase de manera parecida a la regulación de otros genes distintos a los estudiados, podría explicar por qué el tabaco es un factor de riesgo tan importante en el desarrollo de tumores en órganos distintos al pulmón.

Para el doctor Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, esta nueva evidencia “ayuda a explicar posibles alteraciones en la respuesta inmunitaria que vemos frecuentemente en la clínica”. Estas se dan frecuentemente en un perfil de “fumadores con sobrepeso que llegan al entorno de los 60 años con sospecha de inmunodeficiencia secundaria al tabaquismo en el contexto de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y donde se ve con relativa frecuencia una hipogammaglobulinemia (baja concentración de anticuerpos)”.  

Aunque los resultados han despertado un gran interés entre las comunidad científica y sanitaria, los propios autores de la investigación reconocen la necesidad de ampliar sus estudios para validar estos hallazgos que profundizan en las causas de los efectos perjudiciales del tabaquismo.



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