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Expertos advierten de los riesgos de la pirámide nutricional de Trump: "No es exportable a España"

La última propuesta alimentaria estadounidense contradice a la dieta mediterránea, por lo que "es necesario realizar una lectura crítica y matizada del mensaje que trasmite"

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Expertos advierten de los riesgos de la pirámide nutricional de Trump: "No es exportable a España"

Por Clara Arrabal

20 de enero de 2026

La Administración Trump vuelve a desatar la polémica con sus políticas en salud. Esta vez en el plano de la nutrición, con la publicación de su nuevo modelo de pirámide alimenticia en el que su base son las proteínas animales como la carne roja, los huevos y los lácteos; y en la que se olvida de los cereales y las legumbres. Justo al contrario que la tradicional dieta mediterránea, que tantos beneficios reporta a nuestro organismo y paladar.

Por ello, en previsión de los riesgos que este nuevo modelo pueda suponer para aquellos que quieran seguirlo, los expertos han advertido: esta dieta tiene luces y sombras. Luces para los estadounidenses, que han visto mejorado su paradigma nutricional. Sombras para los españoles que están acostumbrados a una rutina alimentaria más beneficiosa que la americana.

"Estas recomendaciones deben interpretarse teniendo en cuenta que las pirámides nutricionales de un país se elaboran no solo en base de la evidencia científica, sino también a los recursos locales y las características de la población a la que van dirigidas", avisa la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) en un comunicado oficial.

Las sombras del modelo Trump

Para explicar de forma visual y simplificada la pirámide alimenticia que propone Estados Unidos, la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) ha realizado una infografía en la que compara la dieta mediterránea con el nuevo modelo. Como se puede observar en la imagen, los roles se invierten. Es decir, los alimentos que son la base de la europea, están en la cúspide de la americana. Esto, según Semergen "puede favorecer interpretaciones simplificadas o erróneas por parte de la población general".

Para empezar, explica la agrupación de profesionales, el protagonismo de la carne roja podría asociarse con un mayor riesgo cardiovascular y de cáncer colorrectal, ya que "no está respaldado por la evidencia científica disponible". Respecto al consumo de grasas, la dieta mediterránea se centra en el aceite de oliva virgen extra, mientras que la estadounidense también añade grasas de perfil "claramente aterogénico" como la mantequilla o el sebo de res. "Desde el punto de vista de la evidencia científica, no es lo mismo priorizar pescado que carne roja, ni equiparar grasas como el aceite de oliva con la mantequilla, y esta falta de jerarquización clara puede transmitir mensajes ambiguos", explica por su parte la SEEN.

Por último, Semergen señala en la escasa representación de las fuentes proteicas de origen vegetal, como las legumbres, y que contrasta con el amplio respaldo científico que avala su papel dentro de patrones dietéticos saludables y sostenibles. "Consideramos que esta infrarrepresentación supone una oportunidad perdida para reforzar modelos alimentarios con beneficios demostrados tanto para la salud como para el medio ambiente", se retrata Semergen.

Una mejora en salud para EE.UU.

Ante estas recomendaciones, la SEEN ha querido puntualizar: es necesario realizar una lectura crítica y matizada del mensaje que trasmite la nueva pirámide porque "su aplicación generalizada en la población sana puede inducir a interpretaciones simplistas", como asumir que más consumo de proteína mejora los parámetros cardiovasculares.

Además, ha advertido que, en un contexto nutricional como el de Estados Unidos, marcado "por una elevada prevalencia de obesidad, enfermedades metabólicas, riesgo cardiovascular y consumo de alimentos ultraprocesados", estas directrices suponen un avance respecto a las recomentdaciones previas. "El énfasis en reducir el consumo de ultraprocesados, priorizar “alimentos reales”, aumentar la presencia de frutas y verduras, así como de proteínas es, sin duda, un impacto positivo en salud pública en el contexto estadounidense, donde los malos hábitos alimentarios están ampliamente normalizados", argumenta.

Sin embargo, no es un modelo extrapolable a países como España, donde "la dieta mediterránea sigue siendo el patrón dietético con mayor respaldo científico en términos de reducción del riesgo cardiovascular, metabólico y de mortalidad, y debe seguir siendo la referencia fundamental". Y finaliza: "El reto es evitar interpretaciones simplistas y reforzar la educación nutricional que permita a la población comprender no solo cuánto comer, sino qué alimentos priorizar y en qué contexto, siempre desde un enfoque realista, individualizado y basado en la evidencia".



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